Animales Perdidos & Encontrados
Encuentra y ofrece animales perdidos y encontrados en Costa Rica.
Un perro que se salió por el portón en Tibás, una gata que no volvió a comer, un cockatil que se vio por última vez rumbo a los palos de mango: aquí los avisos de animales perdidos están junto a los de quienes encontraron uno y quieren devolverlo a su casa. Ponga la zona, la fecha y cómo reacciona el animal con desconocidos. Llamar a dueños angustiados para pedirles plata es un truco conocido, así que un buen aviso también dice claramente que no se paga nada antes de ver al animal.
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Un perro que salió corriendo, una gata debajo del carro del vecino y un cockatil en un árbol:
cada uno se pierde a su manera, y eso cambia dónde buscar. Un perro asustado puede atravesar varios barrios antes de detenerse, muchas veces huye de quien lo llama y suele aparecer porque alguien lo vio pasar. Un gato de casa que se sale casi nunca se aleja: se esconde callado debajo de un carro, en un seto o en el techo de un vecino a pocas casas, y es más fácil dar con él de noche, con un foco y su lata de comida. Un cockatil o un perico australiano que se escapa se posa alto y cerca, y se va alejando con las horas, así que saque su jaula donde la pueda ver y llámelo apenas amanezca. Un pájaro que vuelve necesita una jaula de la que no se pueda salir otra vez, y esas se anuncian en pájaros.
Un aviso de perdido y uno de encontrado que lleven al animal a su casa:
el aviso de perdido funciona mejor con una foto reciente del cuerpo entero y otra de la cara, el nombre al que responde, el día en que se perdió y la zona, más una línea que diga si conviene intentar agarrarlo o solo avisarle a usted. A un perro que huye de los desconocidos es mejor vigilarlo que perseguirlo. El aviso de encontrado lleva la foto, dónde y cuándo, y un teléfono, pero guárdese un detalle, como una cicatriz, el color de una uña o el collar que traía, para poner a prueba a quien diga que es suyo. Un microchip solo lleva a la casa si el registro tiene el número actual del dueño, y una placa o un rastreador GPS en el collar resuelve el asunto antes de que haya que publicar nada; placas y rastreadores están con los collares y pecheras en artículos para perros.
Perezosos, pichones y otros animales silvestres que no son mascota de nadie:
muchos de los animales que aparecen en jardines y calles de Costa Rica nunca estuvieron perdidos. Un pichón que brinca en el suelo casi siempre tiene a los papás cerca dándole de comer, y lo mejor es dejarlo donde está. Un perezoso que cruza la calle cerca de Quepos va para algún lado. Un animal silvestre claramente herido o huérfano necesita al SINAC o a un centro de rescate autorizado, no un aviso ni una casa.
Gente que llama pidiendo plata y quien reclama a un perro encontrado:
la estafa funciona así: alguien responde al aviso, dice que tiene al animal o que sabe quién lo tiene, y pide una transferencia para el transporte o la recompensa antes de que usted haya visto nada. Pídale que describa el detalle que usted no publicó, o que le muestre al animal en una videollamada en vivo, y pague cualquier recompensa solo con el animal en sus brazos. Las razas que valen mucha plata, como el bulldog francés o el husky, también se roban de los patios, así que si el suyo desapareció de detrás de un portón con candado, dígalo en el aviso y avísele a su clínica veterinaria, donde un lector de chip puede reconocerlo. Si usted es quien lo encontró, pídale a quien lo reclama fotos del animal en su casa de distintas épocas y el carné de vacunas, y fíjese cómo lo saluda el animal. Un perro que nunca ha visto a esa persona dice más que cualquier historia.
Quitar el aviso a tiempo, y una gata encontrada que nadie reclama:
cuando el animal ya está en casa, marque el aviso como encontrado ese mismo día, para que los vecinos dejen de buscar y de llamar. Si después de una búsqueda razonable no aparece el dueño, un perro o un gato encontrado puede buscar familia nueva en adopta un perro o adopta un gato. Quien venga a recoger a un perro encontrado debe traer su propia correa y su collar, o una transportadora si es un gato, porque un animal asustado que se zafa de un mecate prestado en el portón se pierde por segunda vez.