Muñecas
Compra y vende muñecas en Costa Rica.
La muñeca de trapo con traje típico, blusa blanca de vuelos y enagua de colores vivos con ribetes patrios, todavía vive en muchas casas ticas al lado de una Baby Alive y una caja de Barbies. Aquí pasan de mano muñecas nuevas y usadas: bebés para dar de comer y chinear, muñecas de moda con todo su ropero, muñecas de 18 pulgadas, muñecas de tela hechas a mano y las de porcelana que pasaron décadas detrás del vidrio de la vitrina de la abuela. Casi todas traen su historia, y los mejores anuncios la cuentan junto con la altura de la muñeca, el material y lo que viene con ella.
El material del que está hecha una muñeca:
dice para quién es antes que la marca. El vinil es el material del juego: las muñecas bebé que toman leche de mentira y a las que hay que cambiarles el pañal, y las muñecas de moda encabezadas por Barbie, donde la gracia está en el ropero. Las de tela son el extremo suave, desde las muñecas tipo Waldorf rellenas de lana hasta las muñecas típicas cosidas a mano que se venden en ferias de artesanía. Las figuras de tusa sobre una base de madera son recuerdo para la repisa, no juguete para la caja. Las de porcelana son para mirarlas, y casi siempre se heredan en lugar de comprarse.
Cómo escoger una muñeca según la edad de quien la va a chinear:
a un niño que apenas camina le conviene algo suave y liviano, con ojos bordados y nada que se pueda arrancar, y ahí cumplen una muñeca de trapo o una bebé de cuerpo blando; para los más chiquitos, vea los juguetes para niños pequeños. Desde la edad de kínder, una bebé de vinil con su biberón, su cuna y su coche se vuelve el juguete con el que se juega de casita durante años, y los accesorios pesan tanto como la muñeca. Las de moda son para quienes ya manejan zapatos diminutos y broches. A esa edad entran las muñecas de 18 pulgadas como American Girl y Our Generation: tienen tamaño para vestirlas como a un niño, y la ropa hecha a esa medida sirve en las dos marcas, aunque el cuerpo más relleno de American Girl deja apretados algunos conjuntos de Our Generation.
La muñeca de porcelana de la abuela y lo que vale de verdad:
casi siempre menos de lo que la familia espera, y de vez en cuando mucho más. Las muñecas antiguas con cabeza de bisque alemán tienen un acabado mate, sin esmalte, y la marca del fabricante con el número de molde grabados en la nuca, debajo de la peluca. Las de colección de las últimas décadas, vendidas por catálogo con certificado numerado, tienen la cara más brillante y poco valor de reventa por elegante que se vea el certificado. Antes de comprar, alumbre el interior de la cabeza con la linterna del celular por la abertura del cuello: las grietas finas que no se ven por fuera se iluminan. Revise que los ojos durmientes abran y cierren, y pregunte si la peluca y la ropa son las originales.
Dónde se gasta primero una muñeca usada:
cada tipo falla en su propio lugar. En una muñeca de 18 pulgadas, los brazos, las piernas y la cabeza van sujetos con un elástico por dentro, y cuando se afloja la cabeza se va de lado y las piernas se abren; se puede volver a tensar, pero tómelo en cuenta al negociar. Las bebés interactivas fallan en la electrónica y en la tubería: póngales baterías nuevas, busque en el compartimiento la costra blanca que deja una batería sulfatada y pásele agua al mecanismo de tomar y mojar el pañal antes de cerrar el trato. Una muñeca de tela esconde poco: fíjese en relleno con grumos, tela desteñida y costuras vueltas a coser, y pregunte si la han lavado, porque una muñeca típica con las cintas de la enagua pegadas puede no aguantar la lavadora.
Una muñeca anunciada con su ropa, su biberón y su cuna:
se vende como un regalo listo para envolver; una caja de muñecas revueltas se queda esperando. Indique la marca, la altura y el material, fotografíe la cara con luz de día y la nuca por si tiene marcas, y diga claramente si habla, llora o toma, y si eso todavía funciona. Con una de 18 pulgadas, anuncie también la ropa aparte o en paquete, porque le sirve a cualquiera que tenga una muñeca de esa medida. Si en la limpieza aparece una muñeca de porcelana de una vitrina en Cartago, sáquela de la caja de juguetes y, cuando lleguen a recogerla, envuelva la cabeza aparte en una toalla: el bisque se raja en la cajuela de un carro más rápido que cualquier otra cosa de la casa.