Juegos De Mesa

Compra y vende juegos de mesa en Costa Rica.

Muchas noches de juegos en Costa Rica todavía arrancan con Uno o Monopoly, hasta que alguien llega con Catan y la repisa empieza a llenarse. Aquí se anuncian juegos de mesa nuevos y usados, desde los clásicos de familia y el dominó que sale en los cumpleaños hasta los de estrategia, de fiesta y cooperativos. Hay una pregunta que pesa más que en un país de habla inglesa: si la copia es la edición en español o una traída en inglés, porque en un juego que vive de las palabras impresas en las cartas, eso decide si su grupo lo puede jugar o no.

Clásicos de familia, cajas de estrategia y juegos de fiesta:

son aficiones distintas que comparten la misma repisa. Monopoly, Scrabble, Jenga y el dominó salen en las reuniones familiares y cualquiera se apunta. Los modernos de estrategia, como Catan, Carcassonne y Azul, se llevan buena parte de la noche, premian al que planea y son los que terminan volviéndose pasatiempo en serio. Los de fiesta, como Código Secreto, Dixit o Just One, funcionan mejor con un grupo grande y se explican mientras pasan las boquitas. En los cooperativos, como La Isla Prohibida o The Mind, toda la mesa juega contra el juego, y eso le cae bien a la familia donde alguien no sabe perder. Los juegos de cartas en los que se arma un mazo con sobres están en juegos de cartas coleccionables, y los rompecabezas de piezas y los cubos, en rompecabezas.

Edición en español o copia en inglés:

a Costa Rica llegan de las dos formas, traídas de un viaje o encargadas afuera, y en algunos juegos da igual. Las cartas de Dixit son dibujos, y Azul y Carcassonne casi no tienen texto en las piezas, así que una copia en inglés se juega sin problema una vez que alguien se leyó las reglas. Codenames es todo lo contrario: las palabras de las cartas son el juego, y la edición en inglés no sirve en una mesa que habla español; por eso aquí se busca como Código Secreto. Los de estrategia con texto en cada carta quedan en medio: se juegan si todos leen inglés y se vuelven cuesta arriba si no. Fíjese en el idioma impreso en la caja y no en el nombre, que muchas veces es igual en las dos ediciones.

Catan, juegos de cartas rápidos y las copias que mantienen su valor:

un Catan básico en español cuesta nuevo unos ₡35.000 a ₡38.000, mientras que los juegos de cajita de cartas como Virus o Skull King andan más cerca de ₡8.000 a ₡12.000. Un juego de mesa se gasta despacio, porque el cartón y las piezas de madera aguantan años de partidas, así que el precio de uno usado depende menos de su edad que de si está completo, en qué idioma viene y si todavía se consigue nuevo. Una copia completa en español de un juego descontinuado puede venderse por más de lo que costó en su momento; una caja con piezas perdidas y sin reglamento se cobra como repuestos.

Piezas perdidas, juegos legacy y cajas falsificadas:

pida una foto con todos los componentes afuera y ordenados. Las piezas de madera que se perdieron debajo del sillón muchas veces se reponen con fichas de otro juego, y a veces las piezas de una expansión terminan revueltas con el juego base, así que asegúrese de qué es lo que le están cobrando. Revise también los bordes de las cartas: el desgaste de barajar deja marcas que permiten reconocer una carta por detrás, cosa que las cartas con fundas evitan. Los juegos legacy, como Risk Legacy, cambian para siempre al jugarse: se pegan calcomanías, se rompen cartas y se abren cajas selladas en orden, así que uno ya empezado es un recuerdo, salvo que el vendedor confirme que nunca se abrió. Los títulos populares también se falsifican: cartón delgado, impresión borrosa, colores lavados y un logo que se ve raro son las señales, y una copia sellada mucho más barata que las demás merece una segunda mirada.

Un juego extendido sobre la mesa antes de volver a la caja:

esa foto lo vende mejor que una de la tapa. Indique la edición y el idioma, qué expansiones incluye, si las cartas se jugaron con fundas y si algo se repuso o falta. Separe los componentes por tipo en bolsitas con cierre para que se cuenten rápido: quien venga desde Turrialba a recogerlo va a querer abrir la caja y revisarlo, y con todo ordenado eso se resuelve en un momento en la puerta y no en una tarde en el piso de su sala.