Juego Al Aire Libre

Compra y vende juego al aire libre en Costa Rica.

Un trampolín de 12 pies con su malla, un playground de plástico con tobogán y columpio para un chiquito, un inflable propio para dejar de alquilar uno en cada cumpleaños: es lo que vive en el patio, nuevo y usado, junto a las bicicletas y los scooters con que los niños salen a la calle. Casi todo es grande, se desarma en piezas y cambia de casa cuando una familia se pasa de casa o el menor ya creció. Por eso conviene preguntar primero dos cosas: si vienen todas las piezas y cuántos inviernos pasó a la intemperie.

Juego al aire libre más allá de la bici y el scooter:

lo que los niños manejan tiene su propia página, bicicletas para niños y scooters para niños, y lo que se queda en el patio está aquí. El trampolín es la compra más grande de todas. Los playgrounds vienen en dos familias: los de plástico moldeado de marcas como Little Tikes o Step2, con un tobogán corto y un columpio, pensados para menores de cinco años; y las estructuras de columpios de metal o de madera para niños más grandes, que hay que anclar al suelo. Los inflables se dividen igual: los caseros, de nylon liviano, y los castillos pesados de PVC que usan los negocios de alquiler para fiestas.

El tamaño del trampolín contra el tamaño del patio:

mida el espacio, no al niño. Los trampolines de patio se venden por diámetro en pies, de 8 a 14, y el de 12 pies con malla es el tamaño familiar de siempre. Cada uno ocupa unos dos metros libres alrededor del marco, sin pared, tapia, rama ni cuerda de tender al alcance de un salto, así que el de 12 pies pide mucho más patio del que dice la caja. En el jardín de un condominio o un patio pequeño, lo realista es uno de 8 pies o un trampolín para chiquitos con agarradera. Sea del tamaño que sea, la malla y el protector de los resortes son lo que lo vuelve razonable para niños.

Los inflables de fiesta, alquilados por la tarde:

en Costa Rica el castillo inflable se suele alquilar para el cumpleaños, con entrega e instalación, por unos ₡25.000 a ₡65.000 por unas horas. Esa tarifa sirve de medida para todo el patio. Un trampolín nuevo de 12 pies con malla arranca en unos ₡130.000, lo que cuestan dos o tres alquileres, y se usa todas las tardes. Un inflable casero se paga solo en una familia que hace varias fiestas al año y tiene dónde guardarlo seco. Un castillo comercial de PVC usado es otra compra: tan pesado que ocupa un pick-up y tres personas para moverlo, con un soplador hecho para trabajar horas, y le interesa sobre todo a quien piensa alquilarlo.

Un trampolín después de un invierno en el patio:

lo enseña primero en los resortes. De mayo a noviembre casi todo lo que queda afuera recibe aguacero diario, y el acero galvanizado aguanta solo hasta que se raya; después el marco se oxida en las uniones de las patas y los resortes se oxidan y pierden fuerza. Cuéntelos, porque siempre se pierden uno o dos al mover el trampolín, y busque deshilachado donde la lona va cosida a las argollas. La malla y las fundas de espuma de los postes son lo que el sol se come, y en un trampolín viejo definen el precio del usado, porque casi siempre hay que cambiarlas. En una estructura de columpios de metal, revise las soldaduras y los ganchos de donde cuelgan los asientos. En una de madera, meta un desatornillador en los postes donde tocan la tierra y busque los caminitos de barro del comején. Pida ver el inflable lleno: escuche el soplador, pase la mano por las costuras y pregunte si alguna vez lo guardaron mojado, porque el moho en los dobleces no sale.

Desarmar el trampolín antes de que llegue el comprador:

ahorra una tarde y demuestra que no falta nada. Fotografíelo armado, con luz de día y la malla puesta, y luego acomode juntos los tubos del marco, las patas, los resortes y los postes y tómeles otra foto. Indique el diámetro, la marca, cuántos resortes tiene, cuánto tiempo estuvo afuera y qué ya se cambió. En un playground, diga qué partes están ancladas y hay que desenterrar; en un inflable, agregue un video llenándose y aclare si van el soplador y las estacas. Quien venga desde Desamparados o Nicoya por un trampolín de 12 pies va a llegar en pick-up, esperando los tubos amarrados en un solo bulto y los resortes contados dentro de una bolsa.