Cabras

Encuentra y ofrece cabras en Costa Rica.

En Costa Rica casi todos los rebaños de cabras son de leche, y lo normal es un grupo de quince o veinte hembras bajo techo, comiendo zacate de corta en vez de salir a pastorear. Esa es la vida que conoce una cruzada de Saanen de una lechería pequeña de Grecia, y de eso depende lo que necesita en su nuevo hogar. Aquí aparecen cabras y cabritos que buscan otro rebaño junto al equipo para mantenerlos, nuevo y de segunda mano: cabrerizas elevadas con piso de reglilla, cepos de ordeño, picadoras de pasto y los baldes con chupón para criar cabritos.

Por ahora no hay anuncios activos en Cabras.

Cruces de Saanen, cabras Boer y cabras enanas:

cada una se tiene por un motivo distinto. La Saanen, blanca, y sus cruces con la Toggenburg, café, sostienen las lecherías pequeñas del país: se crían por su leche y por su calma en el cepo. La Boer, de cuerpo blanco y cabeza rojiza, es cabra de carne y se maneja parecido a las ovejas de pelo de la finca vecina. Las enanas se tienen sobre todo como mascota y compañía en el patio; comen menos y ocupan menos espacio, pero dan muy poca leche. El macho de cualquier raza huele fuerte cuando está en celo y hay que encerrarlo lejos de las hembras en ordeño, o la leche agarra ese sabor.

Cabrerizas, piso de reglilla y la picadora de pasto:

como la mayoría de los rebaños vive estabulada o semiestabulada, pesa más la cabreriza que el potrero. Una buena cabreriza va levantada del suelo sobre piso de reglilla, para que el estiércol caiga y las pezuñas se mantengan secas; las cojeras están entre los problemas que más reportan los productores aquí, y un piso húmedo las empeora. La separación entre reglas debe dejar pasar el estiércol sin que quepa la pata de un cabrito. Calcule metro y medio por animal adulto bajo techo, con corrales aparte para los cabritos y para las cabras preñadas, en ordeño y secas. Como la comida se les lleva, la otra compra grande es una picadora para el king grass y demás zacate de corta, junto con un comedero alto o con barrera, porque la cabra no come lo que ya pisó. Para el patio de ejercicio, la malla tejida detiene a una cabra que se pasa sin problema el alambre de púas que aguanta a las vacas.

Cepos de ordeño, ordeñadoras y baldes para cabritos:

un rebaño pequeño se ordeña muchas veces a mano sobre un cepo elevado con trampa de cabeza y bandeja de comida, que sube la ubre a buena altura y mantiene quieta a la cabra mientras come. Con más animales conviene una ordeñadora portátil. Las unidades para cabra llevan juegos de dos pezoneras del tamaño adecuado, así que una ordeñadora de vaca usada solo es buen negocio si trae los juegos para cabra. En una lechería los cabritos se crían con leche en balde o en botella con chupón hasta el destete, a los tres meses más o menos, y ese equipo vuelve a circular tras cada destete.

La ubre, las pezuñas y las reglas por debajo:

en una cabra, lo primero es la ubre. Las dos mitades deben ser parejas, suaves después del ordeño y sin bolas duras, con pezones que cuelguen hacia abajo y no hacia los lados; ordeñe un chorrito de cada uno. Levántele una o dos patas, porque unas pezuñas largas y enroscadas dicen que nadie las ha recortado. Pregunte si tiene cuernos o si la descornaron de cabrita: las cabras con cuernos se enredan en la malla y en las trampas del comedero, y son más bruscas con el resto del rebaño. Pida las fechas de monta y los registros sanitarios que lleve la finca. En una cabreriza de madera usada, revise las reglas por debajo, donde la orina las empapa y empieza a pudrirlas; en una picadora, mire las cuchillas y que el motor no pierda fuerza con la boca llena de zacate.

Darle otro rebaño a una cabra o a un par de cabritos:

cuente qué vida conoce, porque de eso depende que se adapte: estabulada sobre reglilla o en potrero, ordeñada a mano o a máquina, con zacate picado y concentrado o ramoneando. Indique raza o cruce, edad, fecha del último parto, si está en ordeño y cuántos litros da más o menos al día, y si está preñada. Fotografíe la ubre por detrás y de lado, y las pezuñas. Quien venga desde Puriscal va a preguntar si alguna vez estuvo amarrada, porque una cabra criada en corral no sabe arreglárselas con un mecate. Y la cabra es animal de rebaño: si se va sola, se pasa días llamando, así que la que sale con su hija o con una compañera se acomoda mucho más rápido.