Televisores
Compra y vende televisores en Costa Rica.
Acá casi nadie dice televisor: en las tiendas, en los anuncios y en la casa se habla de la pantalla, sea la de 32 pulgadas del cuarto o de la soda, o la de 75 que domina la sala. Las hay nuevas en caja y usadas, con panel LED, QLED, Mini LED u OLED. Hay un detalle que pesa más que con otros electrónicos: una pantalla traída de Estados Unidos no capta Teletica ni Repretel por antena si no se le pone un convertidor, así que vale la pena revisar el sintonizador antes de pagar.
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Pantallas LED, QLED, Mini LED y OLED:
lo que las separa es cómo se ilumina la imagen. Una LED común es un panel LCD con luz blanca por detrás, el 4K más barato y casi todo lo que venden Sankey o Westinghouse. La QLED, base de las gamas de TCL y Hisense, suma una capa de puntos cuánticos para un color más intenso. La Mini LED divide esa luz en muchas zonas que se atenúan por separado y mantiene los negros oscuros en una sala con mucha luz. La OLED, de LG y Samsung, no lleva luz de fondo: cada píxel se ilumina solo y el negro es negro de verdad, a cambio de más precio y del riesgo de que se marque el logo de un canal que queda puesto todo el día. En casi todas las casas pesa más el tamaño que el panel. Una de 55 pulgadas va bien con el sillón a unos dos metros; una de 65 mide casi metro y medio de ancho: medí la pared. Para jugar en una PlayStation 5 a 120 cuadros por segundo hace falta un panel de 120 Hz reales con puerto HDMI 2.1, y muchas económicas son de 60 Hz. Las películas en disco piden un equipo de reproductores de Blu-ray y DVD.
El sintonizador de una pantalla traída de Estados Unidos:
solo importa si ves televisión abierta. Costa Rica transmite la señal digital terrestre con el estándar japonés-brasileño ISDB-Tb. Las pantallas hechas para el mercado latinoamericano traen ese sintonizador integrado; las hechas para Estados Unidos usan ATSC y por antena no muestran nada hasta que se les conecta un convertidor ISDB-T. Con cable o streaming da igual, así que una de Estados Unidos puede ser buena compra: preguntá qué versión es y buscá ISDB-T en la caja o en la ficha técnica.
Lo que cuesta una pantalla de 65 pulgadas y por qué la usada baja rápido:
las pantallas grandes se abarataron mucho: Una 4K de 65 pulgadas de Samsung, TCL o Hisense anda entre ₡300.000 y ₡450.000 nueva, y una smart básica de 32 pulgadas cuesta menos de ₡100.000. Por eso una LED de tres años compite con una nueva del mismo tamaño, con una luz de fondo ya gastada, así que solo conviene a un precio que deje margen para cambiar las tiras. Las OLED y las Mini LED de gama alta aguantan mejor su valor, porque una nueva sigue costando varias veces lo que una económica.
Luz de fondo, tarjetas dañadas por descargas y logos marcados en OLED:
explican casi todas las pantallas que dejan de servir. Dejala encendida un cuarto de hora y poné fondo blanco, gris y una escena oscura, buscando zonas apagadas y líneas. Si hay sonido pero la imagen está negra, casi siempre falló la retroiluminación; alumbrá el panel de cerca con la linterna del celular y, si aparece una imagen tenue, el problema son las tiras y se pueden cambiar; un panel quebrado o con líneas, no. Si murió en un aguacero con rayos, casi siempre perdió la fuente de poder o la tarjeta madre por una descarga, que también entra por el cable de la antena; una que dejó de funcionar después de una tormenta es para repuestos. En una OLED, el fondo gris delata logos o cintillos marcados. La etiqueta de atrás, con modelo y fecha de fabricación, dice la serie y la edad real.
Una pantalla plana rumbo a su próxima sala:
arranca con fotos honestas: la pantalla encendida con una imagen clara, la etiqueta trasera, los puertos y el control. Indicá tamaño, tipo de panel, año y frecuencia, aclará si es modelo latinoamericano o de Estados Unidos y contá de entrada cualquier línea o logo marcado, porque se nota apenas se enciende. Dejá con ella las patas o el soporte, y la caja si la tenés. Una pantalla plana viaja de pie y una de 65 no cabe acostada en el asiento de atrás de casi ningún carro, así que quien viene desde Ciudad Quesada o Puntarenas quiere saber cómo se la lleva. Dejarla encendida mientras la revisan cierra más ventas que un descuento.