Cafeteras & Hervidores

Compra y vende cafeteras y hervidores en Costa Rica.

En el pasillo de electrodomésticos, la caja que dice cafetera eléctrica muchas veces trae un hervidor, y la máquina de goteo de al lado se vende como coffee maker. Junto a ellos van las máquinas de espresso de bomba, las de cápsulas Nespresso y Dolce Gusto, la cafetera italiana de fogón y el chorreador de madera que todavía cuela el café de la mañana en muchas casas. Todo aparece nuevo en caja y usado. En los usados importa tanto dónde se usó la máquina como sus años, porque el agua dura de Guanacaste llena de sarro una caldera mucho más rápido que el agua más blanda del Valle Central.

Por ahora no hay anuncios activos en Cafeteras & Hervidores. Explora anuncios relacionados en Pequeños Electrodomesticos De Cocina:

Una cafetera eléctrica que solo hierve agua:

en las tiendas ticas ese nombre, igual que jarra eléctrica, casi siempre va en la caja de un hervidor, y en muchas cocinas su único trabajo es alimentar el chorreador. El soporte de madera con su bolsita de tela, como los que se tallan y pintan en Sarchí, solo pide agua caliente chorreada a mano. La cafetera de goteo hace ese trabajo sola, sobre una jarra de vidrio en plancha caliente o un termo que mantiene el café sin recocinarlo. Muchas vienen en combos de desayuno; si separa el combo, la licuadora va en licuadoras y exprimidores y la tostadora en tostadoras y hornos tostadores.

Lo que separa una máquina de espresso de una cafetera de cappuccino:

la bomba. Las más baratas de “espresso y cappuccino” empujan el agua con el vapor de una caldera cerrada y sacan un café corto y fuerte, con poca crema, pero no un espresso. La de bomba, desde De’Longhi u Oster hasta las Breville y Ninja con molino incorporado, pasa el agua por el portafiltro compactado a mucha más presión, y eso es lo que se paga de más. Las de cápsulas cambian libertad por comodidad y lo amarran a un sistema: las cápsulas Nespresso Original, Nespresso Vertuo y Dolce Gusto no sirven en las máquinas de las otras, así que averigüe cuál usa una máquina usada antes de contar con las cápsulas de la alacena. Para una casa que se toma una jarra entera cada mañana sirve más una de goteo con termo, o el hervidor con el chorreador, que un espresso taza por taza. La cafetera italiana de fogón da un café fuerte sin nada eléctrico que se dañe. Lo que justifica subir de nivel son las bebidas con leche, que piden boquilla de vapor o una de cápsulas con espumador. Un hervidor con control de temperatura solo se paga si usted toma té verde o blanco.

La máquina de espresso conserva su valor de reventa, el hervidor no:

una cafetera de goteo sencilla o un hervidor cuestan entre unos ₡15.000 y ₡25.000 nuevos, y a ese precio una caja nueva le gana a casi cualquier usado, salvo que vaya casi regalado. Con las máquinas de espresso de bomba la cuenta cambia. Una con molino incorporado anda entre unos ₡200.000 y ₡300.000 nueva, y las piezas que hacen el trabajo, la bomba, la caldera y las muelas, duran más que los empaques baratos que las rodean. Una máquina descalcificada con unos años encima conserva buena parte de su valor; una que pide bomba nueva o tiene la caldera tapada de sarro, muy poco.

El sarro y el agua con que se usó la máquina:

el agua de buena parte de Guanacaste, la península de Nicoya y el Caribe alrededor de Limón es dura, mientras que la mayoría del Valle Central tiene agua blanda, así que pregunte dónde se usó la máquina y cada cuánto la descalcificaban. Una de goteo que cuela lento, chisporrotea o saca el café tibio tiene sarro por dentro. En una de espresso, saque un café con el vendedor. La bomba debe sonar pareja y el agua salir solo a través del café, no por la orilla del portafiltro; una fuga ahí casi siempre es el empaque del grupo endurecido, barato pero que hay que descontar. En una de cápsulas, busque agua alrededor del portacápsulas y una luz de descalcificar que no se apaga. En la italiana, revise el empaque de hule y que el fondo de aluminio no esté picado.

Una máquina de espresso usada y el café que el comprador va a querer sacar:

fotografíe el grupo, el tanque por dentro, la boquilla y la placa, y diga cuándo la descalcificó y en qué zona del país se usó. Anote portafiltro, filtros, tamper y jarrita de la leche, porque sin su filtro doble una máquina de espresso queda casi inservible hasta conseguir uno que calce. Muchas salen cuando una casa vuelve al chorreador después de unos años de cápsulas, y quien sabe de espresso llega con su propio café, así que tenga el tanque lleno y la máquina caliente antes de que llegue.