Hornos
Compra y vende hornos en Costa Rica.
En Santa Cruz las rosquillas y las tanelas todavía salen de un horno de barro levantado en el patio, y ese casi nunca cambia de dueño. Los que sí se venden son el horno tostador de mesa, el horno empotrable que va en un mueble de la cocina y el horno de convección en acero inoxidable al que pasa quien hace repostería en casa cuando los pedidos de queque ya no caben. Los tres se consiguen nuevos y usados. Piense primero dónde va a quedar y qué tiene que hornear, una cena familiar o cuarenta cupcakes para la feria del sábado, porque eso define el tamaño, la conexión y cuánto vale uno usado.
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Hornos tostadores, hornos empotrables y el horno de convección de panadería:
el de mesa es el que hay en la mayoría de las cocinas. Un horno tostador Black+Decker u Oster recibe de cuatro a seis rebanadas o una bandejita de pollo y se conecta en cualquier toma; los más grandes suman un abanico de convección. El empotrable va en un mueble alto o debajo de la plantilla, de 24 o 30 pulgadas, eléctrico o de gas, de Mabe, Frigidaire, Whirlpool o Samsung. Horno y quemadores en una sola pieza es una cocina, y esas están en estufas; el microondas con modo de convección va en microondas. El tercer tipo es el comercial: un horno de convección en acero con cuatro a diez bandejas o un horno de pisos con piedra para el pan. Salen de sodas, cafeterías y panaderías que cierran o cambian de equipo, y los más pequeños son el paso siguiente para quien vende queques hechos en casa.
Del horno de la casa a cuatro bandejas de queque:
un horno de mesa sirve en un apartamento pequeño o en una cocina sin toma de 220, pero hornea una bandeja a la vez y calienta de más cerca de la puerta y de las resistencias. Para hornear seguido, un empotrable eléctrico con convección dora parejo en dos niveles y pide su propio circuito de 220; uno de gas necesita que la línea de gas llegue hasta el mueble. Cuando ya se hornea por encargo, el salto es un horno de convección comercial pequeño. Lea primero la placa eléctrica: los de tres y cuatro bandejas suelen ser monofásicos, como la corriente de una casa, y muchos de los grandes son trifásicos y no trabajan con la conexión residencial. El tamaño de bandeja también pesa: las chicas de repostería y las grandes de panadería no son intercambiables.
Lo que vale un horno tostador o un empotrable usado:
un horno de mesa cuesta nuevo entre ₡30.000 y ₡160.000, así que uno usado tiene que ser reciente, estar limpio y salir bastante más barato. Un empotrable parte de unos ₡200.000 en un modelo sencillo de 24 pulgadas y pasa de ₡800.000 en uno de 30 de las marcas estadounidenses grandes. El empotrable usado conserva mejor su valor porque lo que se gasta, la resistencia, el empaque de la puerta y el sensor del termostato, se puede cambiar, mientras que un tostador con la resistencia quemada casi siempre termina en la basura.
Resistencia, termostato y empaque en un horno usado:
pida verlo calentar. En uno eléctrico la resistencia debe ponerse roja pareja de punta a punta; una ampolla, un punto más brillante o una quebradura dicen que le queda poco. Ponga un termómetro de horno en la parrilla del medio, márquelo en 180 °C y espere veinte minutos: si la lectura queda muy lejos de lo marcado, el termostato o el sensor están cansados, y eso es lo que baja un queque o le quema el fondo. Pase la mano por la puerta. El empaque debe estar suave y entero, las bisagras deben sostenerla cerrada sin dejar luz y el vidrio interior no debe estar quebrado. En uno de gas la llama tiene que prender en pocos segundos y sin olor a gas antes; si tarda mucho en encender, casi siempre es el encendedor débil. En un tostador revise el resorte de la puerta, el temporizador y si la bandeja de migas tiene óxido.
Cómo publicar un horno tostador, empotrable o de panadería:
tome fotos del interior con las parrillas puestas y de la placa con modelo, voltaje y, en uno comercial, si es monofásico o trifásico. Diga cuántas bandejas incluye y de qué tamaño, y si va con base o con cámara de fermentación, porque quien viene desde Tibás o Paraíso está calculando el equipo completo y no solo la caja. En un empotrable, dé las medidas exteriores. Si salió de una soda o una panadería, diga cuántos años y cuántos días por semana trabajó: una respuesta honesta se cree, y un «casi sin uso» en un horno con las bandejas negras y la puerta caída no.