Congeladores
Compra y vende congeladores en Costa Rica.
Para Navidad el congelador se gana su lugar: después de la tamaleada sobran tamales por docenas y hay que guardarlos hasta pasado Año Nuevo. Aquí aparecen congeladores horizontales, los de tipo cofre, y verticales, nuevos y usados, desde los compactos que caben al lado de la refri hasta el cofre grande que sostiene un negocio de bolis desde la casa. Mabe, Midea, Frigidaire y Whirlpool son las marcas que se ven en la tapa, y en uno usado casi todo depende del compresor y del empaque. A quien vende en Puntarenas, Heredia o Ciudad Quesada se le puede pedir que lo tenga enfriando antes de subirlo al pick-up.
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Congelador horizontal, vertical y los duales que hacen las dos cosas:
el horizontal, el de tipo cofre, es el que llena casi todo el estante. Como el aire frío baja, pierde poco al levantar la tapa, da más espacio por cada colón y aguanta más un apagón si nadie lo abre. A cambio ocupa piso y obliga a escarbar: lo primero que entró queda en el fondo. El vertical se para como una refri, con repisas o gavetas, cabe en una cocina angosta y deja ver lo que hay. Cada vez que se abre la puerta se escapa el frío, y los modelos no frost cuestan más y llevan ventilador. Los horizontales duales pasan de congelador a refrigerador con una perilla, práctico para la casa que congela para las fiestas y el resto del año enfría bebidas. Si la idea es un solo aparato para el día a día, compare primero con los refrigeradores de congelador amplio.
El tamaño del congelador según tamales, bolis o helados:
la capacidad viene en pies cúbicos, y lo que va adentro es lo que decide. Una familia que hace tamaleada y congela lo que sobra en hoja de plátano llena rápido un cofre pequeño. Vender bolis, paletas o helados desde la casa pide un cofre más grande, con cerradura y canastas para separar el producto; la mezcla de fruta sale de las licuadoras y máquinas de helado que se buscan en pequeños electrodomésticos de cocina. Mida la puerta de la cocina además del rincón. Los de descongelación manual mantienen una temperatura más pareja y tienen menos piezas que fallen, a cambio de vaciarlos cuando se acumula la escarcha.
El cofre nuevo frente a uno con años de compresor encima:
un horizontal pequeño, de cinco a nueve pies cúbicos, ronda ₡120.000 a ₡150.000 nuevo, y los cofres de 25 pies que llenan quienes venden helados y bolis andan cerca de ₡500.000. Uno pequeño usado tiene que salir bastante más barato que uno nuevo, porque un compresor muerto o una fuga en el circuito del gas se llevan buena parte de lo que cuesta uno nuevo, y quien compra está pagando por un motor que no puede ver. Un cofre grande en buen estado es donde comprar usado ahorra plata de verdad, porque el precio nuevo deja mucho más margen.
El congelador usado, probado antes de sacarlo de la casa:
pida a quien vende que lo tenga encendido y vacío desde la mañana. Las paredes de adentro tienen que sentirse heladas, y el compresor debe sonar, callarse y volver a arrancar; si nunca para, está forzado, y un golpe al arrancar es el motor mismo. Que los costados de un cofre estén tibios es normal, porque el condensador va por dentro de esas paredes. Las gotas de humedad por fuera del gabinete son mala señal: casi siempre apuntan a un aislamiento cansado. Cierre la tapa sobre una hoja de papel en varios puntos. Tiene que costar sacarla; si sale suelta, el empaque deja entrar aire caliente y el congelador se va a llenar de hielo y a trabajar sin descanso. Busque óxido debajo de las canastas y alrededor del tapón de desagüe, y huela adentro: un congelador que pasó un apagón largo lleno de carne puede quedarse con ese olor para siempre.
Entregar un congelador que tiene que viajar:
descongélelo, séquelo y déjelo un día con la tapa abierta antes de las fotos: un interior limpio y seco es lo que lo vende. Muestre el interior vacío, el empaque en toda la vuelta y la placa con marca, modelo y capacidad. Diga si es de descongelación manual o no frost, si todavía tiene la llave de la cerradura y si trabajó en un negocio de bolis o en la cocina de una familia, porque el uso comercial diario castiga mucho más al compresor. Un cofre no cabe en el asiento de atrás: quien compra necesita un pick-up y otra persona que ayude, y el congelador debe viajar en su posición normal, no acostado de espaldas. Ya en la casa, conviene dejarlo reposar unas horas antes de enchufarlo para que el aceite vuelva al compresor.