Estufas
Compra y vende estufas en Costa Rica.
En Costa Rica casi nadie dice estufa: la de piso con horno es una cocina, y los quemadores solos son una plantilla, ya sea suelta sobre el mueble o empotrada en el sobre. Aquí se publican nuevas y usadas, desde la plantilla de gas de tres quemadores conectada a un cilindro de 25 libras hasta la de inducción en vidrio con su propio circuito de 220. Lo que vale una usada muchas veces depende menos de los quemadores que de lo que viene con ella: el cilindro, el regulador y la manguera, o el hueco exacto que deja en el sobre.
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Plantillas de sobremesa, plantillas empotrables y la cocina completa:
para un primer apartamento, lo más barato es una plantilla de sobremesa: dos o tres quemadores de gas en un marco de acero, o una o dos zonas eléctricas que se enchufan, con Telstar en la parte baja del precio. La empotrable entra en un hueco cortado en el sobre, de gas, vitrocerámica o inducción, de Mabe, Teka o Samsung. Mabe hasta hace módulos de inducción de dos zonas para poner al lado de sus plantillas de gas y conservar una llama para la olla de frijoles. Sobre una plantilla de gas ancha, uno de extractores de grasa se gana el lugar. La cocina de piso trae quemadores y horno en una sola pieza; su horno se revisa con las pruebas de hornos.
Plantillas de inducción y el cilindro de 25 libras:
las de gas funcionan con LPG, y el cilindro de 25 libras es el tamaño de cocina, así que necesita espacio al lado o debajo del mueble, con su regulador y su manguera. Una de sobremesa de inducción o de espiral va a un tomacorriente común; una empotrable de inducción o vitrocerámica pide su propia línea de 220 desde la caja de breakers. La inducción es la que el Grupo ICE ha promovido para cocinas de casa y comerciales, con el argumento de que la electricidad del país sale de fuentes renovables. Calienta solo la olla, responde tan rápido como el gas y la superficie se enfría pronto. Una plantilla de inducción de una zona es una forma barata de probarla unos meses antes de quitar la de gas.
Una plantilla de gas de ₡20.000 y el cilindro que vale más que ella:
una plantilla de gas de sobremesa con tres quemadores arranca en unos ₡20.000 nueva, mientras que una empotrable de gas o vidrio de ancho completo parte de cerca de ₡300.000. Esa distancia define lo que vale una usada. Sola, una de sobremesa vale poco, pero si viene con un cilindro de 25 libras y el kit de regulador ya es otra oferta, porque esas dos cosas cuestan unos ₡50.000 nuevas, más que la plantilla. Donde comprar usado ahorra de verdad es en una empotrable, siempre que la superficie esté limpia y calce en el hueco que ya tiene.
Tapas de quemador, manguera y abanico en una plantilla usada:
en una de gas, levante cada tapa y cada difusor. Deben asentar parejos, con el esmalte entero y los orificios abiertos, no tapados de óxido. Gire cada perilla de punta a punta; si alguna da vueltas sin agarrar, hay que reparar la válvula. Luego, con el cilindro abierto, pase agua con jabón por las uniones entre regulador, manguera y plantilla: si salen burbujas, hay fuga. Una manguera rajada, tiesa o blancuzca se cambia diga lo que diga el vendedor. En una de inducción, lleve una olla suya y ponga a hervir agua en cada zona. Debe oírse el abanico de enfriamiento apenas arranca. Si no suena, o la plantilla se apaga a los pocos minutos y muestra un código de error, el problema está en la tarjeta de potencia, la falla más común y casi nunca rentable de reparar en una de sobremesa. En una de espiral, revise que cada espiral quede nivelada y que cada perilla dé fuego bajo y medio, no solo alto.
Cómo anunciar una plantilla con cilindro o sin él:
diga en la primera línea si el cilindro, el regulador y la manguera van incluidos, y más o menos qué tan lleno está el cilindro, porque quien arma su primera cocina en Turrialba o en Liberia está sacando la cuenta del equipo completo. En una empotrable, indique la medida del corte que necesita, el largo y el fondo del hueco y no el tamaño del vidrio, y el voltaje si es eléctrica. Tome fotos de cada quemador encendido o de cada zona calentando una olla, y de la etiqueta de abajo. Si la va a sacar del mueble, déjela instalada hasta que el comprador la vea funcionar: una plantilla ya suelta en el garaje es mucho más difícil de respaldar.