Herramientas De Jardinería

Compra y vende herramientas de jardinería en Costa Rica.

Pida un machete y es muy probable que le pasen un cuchillo: la hoja recta y angosta con la que casi todo el mundo chapea, mientras que el machete de verdad se ensancha hacia la punta para cortes más pesados. Tijeras de podar y palas, nuevas y usadas, aparecen junto a las máquinas que entran cuando el zacate le gana a uno, de la cortadora a la motoguadaña. Es común que cambien de manos cuando una familia deja la casa con patio por un apartamento, y entonces sale la bodega entera de una vez. Antes de ir, pida la marca y una foto de cerca del filo.

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El cuchillo, el machete y unas buenas tijeras:

casi todo jardín empieza por la herramienta de mano. El cuchillo es recto y angosto y hace la chapia de todos los días a la orilla de la cerca; el machete se ensancha en la punta, con el peso adelante para picar tallos de heliconia o una rama caída. Bellota, Imacasa, Truper y Tramontina son los nombres de siempre, casi todo en acero al carbono que agarra filo con la lima y se oxida si se guarda mojado. Para podar, la tijera de dos hojas (bypass) corta como una tijera común y sirve para lo verde y vivo; la de yunque aplasta y conviene dejarla para la madera seca. La pala de punta redonda es para cavar y la cuadrada para palear lastre y tierra. Las palitas y tijeritas de maceta van con plantas y maceteros.

Cortadora de zacate, motoguadaña o equipo de batería:

lo decide el terreno. La cortadora de ruedas pide un zacate plano y parejo. La motoguadaña entra donde las ruedas no: un patio en pendiente, la orilla de la cerca, la cuneta frente a la casa. Los motores de dos tiempos llevan mezcla de gasolina y aceite y los de cuatro tiempos gasolina sola, y echarle gasolina sola a uno de dos tiempos es como se mueren muchas motoguadañas. Las de batería hacen menos ruido y sirven para el patio de un condominio; la batería es lo caro, así que conviene quedarse con una sola marca. El país usa el mismo voltaje que Estados Unidos, así que una herramienta de cable o un cargador traído de un viaje se conecta sin adaptador. Una sopladora saca las hojas de la terraza o del borde de una de las piscinas más rápido que cualquier escoba.

Una cortadora genérica frente a una marca de distribuidor:

una cortadora de zacate pequeña, de gasolina y marca genérica, arranca en unos ₡180.000 nueva, y una marca de distribuidor como Stihl anda cerca de ₡300.000 y de ahí para arriba. En reventa se separan mucho. La genérica pierde valor rápido, porque nueva nunca es cara y su carburador y sus llantas cuestan conseguirlos; la de marca conserva más porque hay repuestos y talleres mucho más allá de San José. En las dos, el motor pone el precio: una que arranca al segundo jalón y no echa humo azul vale lo que piden, y una carcasa comida por el óxido del zacate mojado no.

Compresión, cabezal y el Stihl de imitación:

en una motoguadaña de dos tiempos, jale la cuerda despacio y busque una resistencia firme. Si corre suelta, hay anillos gastados o un pistón rayado, muchas veces por gasolina sola; con una linterna por el escape se ve cuál. Tome el cabezal al final del tubo y muévalo: si tiene juego o rechina, hay reparación. En una cortadora, si vibra mucho al arrancar, lo usual es que el cigüeñal se torció contra una piedra. Por toda América Latina circulan copias de máquinas Stihl y Husqvarna: pesan menos que las originales, traen plásticos toscos, calcomanías borrosas y ninguna placa de serie en regla, así que pida la documentación que vino con ella. Pregunte qué llevó una bomba de espalda, porque si cargó herbicida puede quemar lo próximo que se rocíe con ella. Una tijera con juego en el eje solo va a mascar.

Una bodega entera tras una mudanza, o una sola motoguadaña buena:

la herramienta de mano se vende mejor en lote y las máquinas una por una. De cada máquina indique marca y modelo, si es de dos o de cuatro tiempos y qué mezcla le echaba, más o menos cuánto uso tiene y qué incluye: cuchilla, cabezal de hilo, arnés, batería y cargador. Fotografíe la placa de serie y el filo, y grabe un arranque en frío, porque quien sube desde Pérez Zeledón no va a cruzar el Cerro de la Muerte hasta Cartago por una máquina que tal vez no arranque. Antes de que la suba al carro, vacíe el tanque y enséñele de qué lado acostar la cortadora: volcada del lado equivocado, el aceite empapa el filtro de aire.