Ropa De Maternidad
Compra y vende ropa de maternidad en Costa Rica.
Buena parte de la ropa maternal que se usa en Costa Rica la cosen marcas pequeñas del país, y mucha está pensada para servir dos veces: sobre la panza durante el embarazo y, cuando nace el bebé, con una abertura escondida para dar de mamar. Junto a esas blusas y vestidos hay jeans y leggings para embarazada y blusas de lactancia, nuevos con etiqueta o de una mamá que ya no los ocupa. Casi todo se usa meses y no años, así que una prenda usada con frecuencia todavía tiene bastante vida por delante.
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Ropa maternal de marcas pequeñas costarricenses:
buena parte de la ropa de embarazo que se hace en el país sale de pymes locales más que de grandes cadenas, y se divide en dos. Unas son solo para el embarazo: la blusa fruncida a los lados y más larga adelante para que no se suba sobre la panza, el vestido de corte imperio, el pantalón de pretina elástica. Y hay prendas de embarazo y lactancia, con una abertura disimulada en el busto, que siguen pagándose solas después del parto. Los jeans para embarazada se comparan por la faja y el tiro, y muchos vestidos cruzados y holgados cumplen sin etiqueta de maternidad. El traje de baño cortado para la panza cuenta como ropa de maternidad; los demás están en trajes de baño.
Su talla de antes del embarazo, no una más grande:
la ropa de maternidad se etiqueta con la talla que usted usaba antes, porque el espacio de más va solo en la panza y el busto. La ropa normal varias tallas más grande da campo para la panza, pero también hombros que se caen y un tiro que se embolsa. El algodón o la viscosa de punto con algo de elastano acompaña un cuerpo que cambia semana a semana, mientras que una blusa de tela plana sin elasticidad queda bien unas cuantas semanas y ya. Un pantalón con elástico de ojales ajustable se puede volver a cerrar después; una faja fija, no.
Aberturas de lactancia, del zíper a la doble capa:
de la abertura depende que una blusa de lactancia se use todos los días o se quede en la gaveta. La de doble capa levanta una capa exterior suelta sobre otra interior con aberturas, y no se ve nada mientras el bebé come; es la más discreta y la más caliente. El escote cruzado se corre a un lado con un solo movimiento y es el más cómodo para las tomas de la noche. Los zíperes son rápidos, y los mejores esconden los dientes tras una tira de tela. Pruebe la abertura con una sola mano y un cojín en el otro brazo.
Lo que cuesta una blusa de lactancia frente a una solo para la panza:
nueva y de marca local, una blusa de maternidad anda entre ₡10.000 y ₡20.000, y una de lactancia o un vestido pensado para las dos etapas ronda los ₡25.000. Una blusa sencilla de embarazo ya cumplió su único trabajo y se vende por una fracción de lo que costó, muchas veces en lote. Una prenda de doble uso todavía tiene por delante los meses de lactancia, y si está limpia y la abertura funciona conserva mucho mejor su valor, y una que nunca se usó puede pedir casi el precio completo.
El frente de una blusa que aguantó todo un embarazo:
ahí se nota el uso. El punto estirado meses sobre la panza se adelgaza, brilla y puede quedar embolsado: extienda la blusa y compare el frente con la espalda. Los fruncidos de los costados los sostiene un hilo elástico que se revienta, y entonces un lado queda recogido y el otro cae recto. En las de lactancia, revise alrededor de la abertura: las manchas de leche se secan sin verse y semanas después salen amarillas, sobre todo en telas claras. Corra el zíper de punta a punta, compruebe que los broches del hombro todavía cierren y que las aberturas interiores de la doble capa no estén deshilachadas.
La bolsa de ropa de maternidad que sale del clóset después del parto:
casi siempre sale toda junta, así que anúnciela como se usó. Ponga la talla de antes del embarazo y la etapa en que le quedó cada prenda, al principio, a mitad o al final, porque quien va empezando y quien está por dar a luz buscan cosas distintas. Fotografíe la abertura de lactancia abierta para que se entienda cómo funciona. Señale cualquier mancha con franqueza. Un lote de una misma talla se mueve mejor que las piezas sueltas, y una embarazada que venga desde Guápiles va a querer ponerse la blusa sobre la panza y abrir y cerrar la abertura ella misma antes de pagar.