Jeans
Compra y vende jeans en Costa Rica.
En un tope, de Palmares a Santa Cruz, los jinetes salen con jeans oscuros bien planchados sobre botas lustradas, y las mujeres que montan necesitan un ruedo abierto que caiga sobre la bota. Casi todos los jeans de mujer en Costa Rica llevan una vida más tranquila, en la oficina, en el bus o un sábado de paseo, y la elección depende de dónde queda la pretina y cómo es la pierna. Aquí cambian de dueña jeans de tiro alto y bajo, rectos, anchos y de corte bota, nuevos con etiqueta o ya domados por el uso. Antes de ir a verlos, pida el tiro y el largo de entrepierna.
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El tiro, del ombligo a la cadera:
es la distancia entre la costura de la entrepierna y el borde de la pretina, y define el calce más que la pierna. El tiro alto queda a la altura del ombligo o por encima, sostiene el abdomen y deja meter la blusa por dentro; así viene casi todo lo nuevo. El tiro medio queda justo debajo del ombligo y es el más cómodo para pasar el día sentada. El tiro bajo se apoya en los huesos de la cadera y le queda bien a quien tiene el torso largo. Dos jeans con la misma cintura pueden quedar distintos si cambia el tiro, por eso tiene que ir en el anuncio.
La pierna de la rodilla para abajo, de la skinny a la ancha:
la forma de la pierna sigue la moda mucho más que el tiro. Los skinny y los jeggings, pegados hasta el tobillo y con mucho elastano, fueron por años lo normal y hoy son lo que las tiendas liquidan. La pierna recta, el mom jean holgado en la cadera, la pierna ancha y el corte barril son lo que más se busca. La campana y el corte bota se abren debajo de la rodilla, y eso deja caer el ruedo sobre la bota en vez de arrugarse en el tobillo. Los jeans con faja elástica para la panza están en ropa de maternidad.
Un corte bota para el tope y la cabalgata:
en los pueblos hay topes y cabalgatas todo el año, y un jean para pasar la tarde a caballo necesita más que verse bien. El ruedo tiene que cubrir la caña de la bota y no subirse ya montada: el jean que queda perfecto de pie queda corto en la montura. La mezclilla casi toda de algodón, con poco elastano, aguanta mejor el roce de la silla que un jean suave y muy elástico, que se adelgaza por dentro de la rodilla. Las botas están en zapatos de mujer y la camisa planchada que las acompaña, en camisas.
Un jean nuevo de marca estadounidense contra un skinny usado:
nuevo, un jean de mujer de marca estadounidense como Levi’s anda entre ₡35.000 y ₡40.000. Los skinny son justo lo que se liquida nuevo, así que uno usado tiene que ganarle al de la tienda en rebaja, y muchos ni así salen. Los rectos, los anchos y los de corte bota conservan mejor su valor porque son lo que la gente busca, y la mezclilla casi toda de algodón envejece suave y desteñida, no embolsada. Un jean con etiqueta y en un corte buscado es el que más se acerca al precio de vitrina.
Un jean usado contra la luz de la ventana:
con luz de día se ve casi todo lo que un jean ha vivido. La mezclilla elástica castigada en secadora caliente muestra pelitos blancos en la superficie y costuras fruncidas donde se reventaron los hilos de elastano, y ya no recupera la forma. Un roto de fábrica tiene el borde prolijo y los hilos blancos atravesando el hueco; uno que se rompió solo se deshilacha hacia afuera y sigue creciendo. Revise la presilla central de atrás, que se arranca de tanto jalarla, y el ruedo por detrás, que se gasta cuando el jean se arrastra bajo el talón. Pruebe el zíper y jale el botón. En los Levi’s, la marca más copiada, remaches y botón llevan el nombre grabado y la costura de la bolsa trasera es pareja.
La cinta métrica sobre el jean que va a pasar:
extiéndalo abotonado y dé la cintura de lado a lado, la cadera, el tiro y el largo de entrepierna. Ponga también la talla de la etiqueta: una cintura estadounidense en pulgadas, una talla numérica y una talla colombiana no describen el mismo jean. Fotografíe el frente, la espalda, la etiqueta de la tela y cualquier roto de cerca, y diga si le subieron el ruedo. Si ya fue a un tope, cuéntelo: el interior de la rodilla lo dirá de todos modos. Quien venga desde Nicoya por un corte bota querrá probárselo con sus botas antes de pagar, así que quede donde se pueda.