Bolsos Para Mujer

Compra y vende bolsos para mujer en Costa Rica.

En Costa Rica la cartera es el bolso de mano –la de los billetes se llama billetera– y la mochila es un salveque. Con esos nombres circulan crossbody de cuero cosidas en talleres ticos, carteras sintéticas de marcas de mall, piezas de Coach y Michael Kors traídas de Estados Unidos y clutches de fiesta que se usaron en una sola boda. Llegan nuevas con etiqueta o usadas, y las preguntas que importan casi no cambian: de qué material es, cómo han envejecido las esquinas y las asas, y qué versión de la cartera de marca es en realidad.

Crossbody, carteras de hombro, totes y clutches:

la forma decide cómo se carga. La crossbody, o bandolera, cuelga de una correa larga y regulable que cruza el pecho, deja las manos libres y queda adelante, a la vista, en un bus lleno. La cartera de hombro va bajo el brazo con asas más cortas y es la típica de oficina. En el tote cabe la laptop, aunque muchos no traen zíper. Los clutches o sobres son pequeños, sin asa o con cadena fina, y salen pocas veces al año. Para quien anda en bus, un cierre de zíper vale más que un broche imantado. Billeteras y fajas tienen su propio espacio en accesorios para mujer.

Cuero de taller costarricense o PU de tienda:

el material define cuánto dura y cuánto vale después. Pequeños talleres del Valle Central cortan carteras y salveques en cuero de res; nueva, una crossbody arranca en unos ₡30.000 y un bolso grande o un salveque de cuero ronda los ₡80.000. El cuero se raya y se oscurece, pero se limpia, se hidrata y se vuelve a coser, así que uno bien cuidado conserva buena parte de su precio. El sintético o PU se ve casi igual en la vitrina por una fracción del precio, pero con unos años de calor y uso el recubrimiento se cuartea y se descascara, primero en las asas y en los cantos de la correa, y eso no tiene arreglo: desde ese momento la cartera vale muy poco.

Carteras Coach y Michael Kors traídas de Estados Unidos:

buena parte de las carteras de marca del país llegaron en una maleta o por casillero, el apartado de courier con que muchos ticos compran en línea. Eso importa porque las dos marcas fabrican líneas exclusivas para sus tiendas outlet, con cuero más sencillo y herrajes más livianos, y una de outlet debería costar menos que una de boutique. En los Coach más viejos, un número de estilo que empieza con F identifica una pieza de outlet. Pida el correo del pedido o la factura: el modelo y el color que salen ahí tienen que coincidir con lo que tiene enfrente.

Esquinas, uniones de las asas y el parche de Coach:

empiece por las esquinas de la base y las asas, que rozan con el piso y los asientos del carro. Cuero pelado, pintura de canto que se levanta en la correa, forro abierto en las costuras o un zíper que se traba bajan el precio, y un olor a encierro indica que se guardó húmeda y que el forro probablemente tiene hongo. Una Coach original trae adentro un parche de cuero con un número de estilo estampado que, al buscarlo, debe mostrar el mismo modelo, y en la lona con logo las C corren parejas sobre costuras y bolsillos. En Coach y en Michael Kors los herrajes pesan y el logo de las jaladeras y de las patitas de la base está grabado con nitidez. Metal liviano y hueco, letras impresas en lugar de estampadas y puntadas chuecas donde las asas se unen al cuerpo son lo que las copias no logran.

Medidas y fotos que venden una cartera:

ponga la marca, el modelo si lo sabe y el material sin rodeos –cuero, PU o nylon–, además de ancho, alto y caída de la correa, para que quien compra sepa cómo cae al hombro. Fotografíela con luz de día y luego las esquinas, la base, las asas, el forro y la etiqueta interna o el parche. Diga si incluye la bolsa protectora, la correa larga y la factura; en una cartera de marca, cada cosa ayuda a venderla. Si la hizo un taller nacional, diga cuál: así el comprador sabe cuánto costó nueva. Si la compró para combinar con unos zapatos, publíquelos en zapatos de mujer y mencione cada anuncio en el otro. Quien venga desde Alajuela o Cartago a ver una Coach va a querer abrir cada zíper y leer el parche con buena luz, así que quede en un lugar donde se pueda.