Muebles De Oficina

Compra y vende muebles de oficina en Costa Rica.

Pida un arturito en cualquier oficina del país y le van a señalar el gavetero con rodines que se mete debajo del escritorio, donde queda bajo llave lo que no se deja afuera en la noche. Se compra y se vende, nuevo y usado, junto con las piezas grandes con que se arma una oficina: estaciones de trabajo que se unen con paneles divisorios y archiveros metálicos que sobreviven a varios inquilinos. Buena parte se fabrica en el país, en metal y melamina, a la medida de un piso en particular, y eso pesa cuando usted lo compra de segunda mano y necesita que le calce en el suyo.

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Estaciones de trabajo, archiveros y el arturito debajo del escritorio:

buena parte del mobiliario de oficina en Costa Rica nunca se compra en un estante. Talleres y fábricas locales arman las estaciones de trabajo con estructura de metal y sobre de melamina según el plano de cada empresa: varios puestos unidos por paneles divisorios, muchas veces con un mueble aéreo sobre cada escritorio. Cada fabricante usa sus propias estructuras y conectores, así que una estación usada funciona mejor armada tal como estaba, y los paneles de otro sistema casi nunca encajan. En almacenamiento es donde más hay para escoger. El archivero vertical apila las gavetas y ocupa poco piso; el horizontal, o lateral, es más ancho y menos profundo, y queda contra una pared o bajo una ventana. El arturito tiene los papeles del día a mano, y la credenza hace lo mismo a la espalda de una gerencia. Para un escritorio de la casa o una silla, busque en escritorios y sillas de oficina; engrapadoras y trituradoras están en artículos de oficina.

Metal o melamina, y el grosor de la lámina:

el mueble metálico dura más en una oficina que se reacomoda seguido, porque aguanta golpes que despostillarían un canto de melamina y se puede volver a pintar. Entre dos archiveros metálicos, manda la lámina. Uno pesado no se dobla cuando alguien se apoya en una gaveta abierta, y sus gavetas corren sobre rieles telescópicos de balines que abren completas, no sobre rodillos simples que se quedan cortos. Un buen archivero deja abrir una sola gaveta a la vez, para que una llena no lo vuelque. La melamina va mejor en una oficina tranquila y cuando se quiere que todo combine, y es más liviana de mover. Sea cual sea, mida primero la mesa de juntas o el mueble de recepción contra la puerta: si se armó con un solo sobre, puede que nunca salga del cuarto donde lo ensamblaron. Un arturito de melamina cuesta alrededor de ₡80.000 a ₡100.000 nuevo, y uno metálico anda más cerca de ₡125.000 a ₡150.000. De segunda mano, el metálico conserva mucho más su valor, porque el mismo modelo se sigue fabricando y la oficina que suma un puesto quiere uno que combine. Uno de melamina con los fondos de las gavetas vencidos vale poco, tenga los años que tenga.

Rieles, cerraduras y conectores en piezas de segunda mano:

saque cada gaveta del archivero hasta el tope y vuelva a cerrarla: debe correr suave y cerrar a escuadra. Intente abrir dos a la vez para comprobar que el bloqueo funciona, y revise la base por óxido donde se ha trapeado alrededor durante años. La cerradura importa más que la pintura: la mayoría lleva un número grabado en el frente del cilindro, y con él un cerrajero saca copia. Sin llaves y sin número, cuente con cambiarla. Pase el arturito rodando para ver que los rodines giren y los de adelante se traben, y que la llave de arriba cierre todas las gavetas. En la melamina, la gaveta falla por el fondo, que se sale de la ranura con el peso de las carpetas. De una estación de trabajo, pida fotos armada y confirme que vienen conectores, escuadras, patas y canaletas, porque sin una escuadra el panel queda flojo. En la mesa de juntas, pase la mano por el canto: donde el tapacanto se levanta, después entran la humedad y los despostillados.

Para publicar una estación de varios puestos o una fila de archiveros:

dé la medida total de la estación como estaba armada, la de cada pieza, y si sigue armada. Diga el acabado de la melamina y el color del metal, porque quien amplía una oficina busca piezas que combinen con lo que ya tiene. Cuente las llaves de cada arturito y archivero y diga qué cerraduras no tienen. Fotografíe cada gaveta abierta y cualquier golpe u óxido. Para un negocio pequeño que monta una sucursal en Quepos, gana el anuncio que enseña cerraduras, llaves y un acabado que pueda combinar, y que aclara si el mueble de recepción se desarma o viaja entero.