Celulares Android
Compra y vende celulares Android en Costa Rica.
En Costa Rica, Honor, Motorola y Xiaomi le pelean el espacio a Samsung, así que un celular Android puede ser el Redmi que se le compra a un colegial como primer teléfono, un Galaxy A de gama media en plan postpago o un Galaxy Z Flip que se dobla a la mitad. Uno nuevo llega sellado, con batería fresca y las actualizaciones por delante. Uno usado cambia parte de eso por el precio, y en un celular de segunda mano pesa menos la pantalla que un número: el IMEI, que la plataforma de validación de la SUTEL revisa para decidir si Kölbi, Claro y Liberty lo dejan entrar a sus redes.
Galaxy, Redmi, Honor y Motorola, línea por línea:
la línea dice más que el logo. Los Galaxy A de Samsung van de los A0x y A1x económicos a los A3x y A5x, que ya traen pantalla AMOLED y resistencia al agua a precio de gama media. Los Galaxy S son la gama alta, y los Z Flip y Z Fold, los que se doblan. En Xiaomi, el Redmi Note queda un escalón por encima del Redmi a secas, y Poco pone la plata en rendimiento. La serie numerada de Honor y los moto g de Motorola buscan al mismo comprador con baterías grandes. Frente a los celulares iPhone por la misma plata, un Android suele dar más batería y, en los modelos baratos, ranura para tarjeta de memoria.
Memoria, actualizaciones y la lista 5G de su operador:
de esas tres cosas depende cómo envejece un Android. Con 4 GB de RAM cuesta tener abiertos a la vez WhatsApp, la app del banco y la cámara; con 8 GB sigue ágil por años. Los Galaxy S y los A de arriba se actualizan por años; uno barato de una marca pequeña quizá no, así que revise la fecha del parche de seguridad en Acerca del teléfono antes de pagar. Con el 5G es donde más se paga de más. Kölbi, Claro y Liberty llevan cada uno su lista de modelos compatibles, y un equipo que dice 5G en la caja pero no sale en la lista de su operador aquí trabaja en 4G. Las listas van por modelo y no por precio: en la de Kölbi están algunos de los Galaxy A más baratos.
Lo que pierde un Galaxy S Ultra cuando sale el siguiente:
casi todo su valor de reventa se va de un golpe. Un Galaxy S Ultra arranca cerca de ₡800.000 nuevo, y uno bien cuidado de dos generaciones atrás se vende en unos ₡300.000. Lo peor llega con el sucesor: el modelo saliente baja de precio en caja y, desde ahí, el usado compite con uno sellado y con batería nueva. Un celular de entrada de unos ₡100.000 nuevo rara vez conviene usado: el ahorro es poco y la batería ya dio sus mejores años.
El IMEI, el bloqueo de Google y el Ultra clonado:
en ese orden. Marque *#06#, compare el número con la bandeja del chip y con la caja, y consúltelo en la Plataforma de Validación de Celulares de la SUTEL; la respuesta que busca es «válido». Si está reportado como robado o tiene el IMEI duplicado o alterado, queda fuera de las redes por impecable que se vea. Luego pida al vendedor que quite su cuenta de Google, y en un Galaxy también la de Samsung, delante de usted. Un teléfono restablecido con la cuenta puesta se bloquea al configurarlo y pide la contraseña del dueño anterior. Una imagen gris lisa delata el quemado del OLED o la línea fina de color de algunos Galaxy con años, y una imagen opaca o un lector de huella que ya no responde apuntan a una pantalla de reemplazo barata. Los Ultra clonados corren un Android disfrazado sobre un chip económico, así que el número de modelo en Acerca del teléfono tiene que coincidir con la caja. Con Xiaomi, pida la versión global: las unidades hechas para China vienen sin Google Play.
Su Galaxy o su Redmi, listo para el chip de otra persona:
diga en el anuncio si está liberado, con qué operador ha funcionado y si el IMEI sale válido. Ponga en el título el modelo y la memoria, Galaxy A56 8/256 y no solo Samsung, fotografíe la pantalla encendida, las esquinas del marco y el puerto de carga, y aclare si la pantalla es original. El cargador o los audífonos que le sobren se mueven mejor por aparte en accesorios para celular. Quite su cuenta de Google antes de verse, para que el restablecimiento frente al comprador deje un teléfono que sí pueda configurar. Quien venga desde Guápiles o Nicoya traerá su chip: deje que llame con su línea antes de que se mueva la plata, y entréguele la caja con el IMEI que coincide en la etiqueta.