Golf

Compra y vende equipo de golf en Costa Rica.

En Costa Rica los campos de golf se cuentan rápido: unos pocos al oeste de San José, en Escazú, Santa Ana y Belén, y una serie de campos de resort en la costa de Guanacaste, entre Tamarindo y playa Conchal. Con tan pocos lugares para jugar, los golfistas se conocen, y un buen juego de palos pasa de uno a otro cuando alguien empieza, se va a vivir a la playa o deja el deporte. Se ofrecen juegos completos y palos sueltos, nuevos y usados, con las bolsas y los carritos que los acompañan. Revise primero si los palos son para diestro o zurdo y qué flex tienen las varillas.

Juegos completos, medios juegos y palos sueltos:

le sirven a golfistas distintos. Un juego completo en caja trae driver, una madera o un híbrido, una serie de hierros, wedge, putter y bolsa a juego, y es lo más sencillo para empezar. Un medio juego, con un híbrido, algunos hierros, el wedge y el putter, alcanza para aprender y pesa menos al hombro. Después de la primera temporada, el juego se arma palo por palo: un driver escogido por su loft, hierros de cavidad que perdonan un golpe mal dado o blades más delgados que premian uno bueno, wedges según el loft y un putter de hoja o de mazo que vaya con su golpe. Los carritos eléctricos y de empuje tienen su sitio en carritos de golf, y las raquetas de las canchas junto a la casa club van en tenis.

Flex, grafito o acero y palos para zurdo:

deciden si un juego le sirve más que la marca de la cabeza. El flex viene impreso en la varilla o en su etiqueta: L para damas, A o senior, R regular, S rígido y X extra rígido. Una varilla demasiado rígida para un swing lento manda la bola baja y a la derecha en un diestro; una demasiado suave la eleva y la hace desviarse. El grafito es más liviano y castiga menos las manos, y es lo normal en drivers y en juegos de dama y senior; casi todos los hierros de hombre siguen en acero. Los palos para zurdo son una parte pequeña de lo que se fabrica, así que un zurdo que encuentre un juego en buen estado no debería esperar.

El driver es el palo que más rápido pierde valor:

las marcas sacan uno nuevo cada temporada o cada dos, así que un driver de dos modelos atrás vale una pequeña parte de lo que costó, aunque tenga la cara limpia. Nuevo, un driver vigente de TaylorMade, Callaway o Titleist llega a ₡300.000 o más, mientras que un juego completo para principiante de una marca grande, con bolsa, anda entre ₡250.000 y ₡400.000. Los hierros se gastan despacio y los putters casi no pasan de moda, por eso un buen putter usado o un juego de hierros forjados conserva mucho más de su valor que un driver bastante más nuevo.

Estrías gastadas, sky marks y drivers falsos:

empiece por la cara de los wedges y de los hierros más usados: estrías lisas y una mancha brillante en el centro quieren decir menos efecto. En un driver o una madera, revise la corona por golpes y por las rayas de pintura llamadas sky marks, busque fisuras finas cerca de la cara y del cuello, y sacuda el palo con suavidad: si algo suena adentro, se soltó una pieza. Las varillas de acero deben estar rectas y sin óxido en la punta; en el grafito, una pintura saltada que deja ver las fibras es un punto débil. Los grips se endurecen y se rajan en una cajuela caliente. Cambiarlos sale barato, pero tómelo en cuenta en el precio. Las falsificaciones apuntan a drivers de marca y juegos completos: el número de serie en el cuello debe verse nítido y centrado, las letras y las etiquetas de la varilla deben coincidir con las de la marca, y el pegamento desbordado alrededor de la virola es mala señal. A una cabeza que se vende como de titanio no se le debe pegar un imán.

Vender un juego a un golfista que quiere probarlo antes:

empieza por los datos que lo deciden. Indique si es para diestro o zurdo, el material y el flex de las varillas, qué palos trae la bolsa y si alguno fue recortado, alargado o le cambiaron el grip. Fotografíe cada cara, la suela de los hierros, la corona del driver y la etiqueta de la varilla donde se ve el flex, e incluya los cobertores y la llave del driver ajustable si todavía los tiene. Casi todo golfista quiere pegarle con el driver antes de pagar, así que ofrecer verse en un driving range con una canasta de bolas cierra más ventas que otra tanda de fotos.