Surf

Compra y vende tablas y equipo de surf en Costa Rica.

La misma costa pide tablas muy distintas: la ola suave de Tamarindo le perdona casi todo a una tabla de espuma, mientras la izquierda larga de Pavones y el arrecife bajo de Salsa Brava, en Puerto Viejo, castigan a la equivocada. Shortboards, longboards, fish y mid-lengths, soft-tops y bodyboards aparecen nuevos y usados, junto con leashes, juegos de quillas, fundas y parafina tropical. Muchas tablas usadas vienen de surfear duro en agua salada tibia y de pasar horas en carros al sol, así que su historia pesa tanto como la marca. Pida las medidas escritas en el alma de la tabla antes de ir a verla.

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Soft-tops, longboards, fish y shortboards:

se ordenan según cuánta espuma necesita usted debajo. Una soft-top lleva a quien empieza hasta la ola y aguanta los golpes de otros principiantes, por eso las escuelas de Tamarindo tienen racks llenos. El longboard agarra temprano las olas chiquitas y lentas y le sirve a quien prefiere deslizarse antes que girar fuerte. El fish o el mid-length queda en medio: más ancho y grueso que un shortboard, más fácil de remar y todavía vivo en un buen día. El shortboard es para olas más paradas y rápidas, y para quien ya se pone de pie sin titubear. Si prefiere remar de pie, las tablas están en paddle surf.

Una tabla para Playa Hermosa, Pavones o Salsa Brava:

manda la ola que usted surfea más seguido, no la de las fotos. Playa Hermosa, cerca de Jacó, es un beach break potente que quiebra tablas y leashes, así que ahí conviene un shortboard resistente y un leash grueso. Pavones corre larguísimo con swell del sur y premia la tabla que mantiene la velocidad, pero puede pasar semanas plano, por eso muchos ahí guardan un longboard para los días pequeños. Salsa Brava revienta fuerte sobre coral bajo, y quienes tienen experiencia entran con un shortboard o un step-up un poco más largo. El volumen en litros dice más que el largo; compárelo con su peso. Quien quiere sumarle viento encuentra tablas direccionales en kitesurf.

Quillas, leash y parafina tropical:

van antes de la primera sesión. FCS y Futures son los dos sistemas principales de quillas y no se intercambian, así que una tabla que se vende sin quillas necesita un juego para sus propias cajas. Una parafina de agua fría se derrite y resbala en un mar tan tibio; lo que agarra es parafina tropical sobre una capa base. No deje la tabla en un carro cerrado ni sobre la arena caliente: el calor levanta burbujas en el epoxy y amarillenta el poliéster.

Dings, reparaciones y el precio de un shortboard usado:

un shortboard de poliéster usado y sano cambia de manos por unos ₡100.000 a ₡200.000, y uno nuevo de un shaper conocido de afuera cuesta dos o tres veces eso ya puesto en el país. La diferencia sale de lo frágil que es una tabla, más que de sus años: cada ding abierto, cada abolladura y cada canto parchado le restan, y una tabla que chupó agua vale poco diga lo que diga el logo. Si tiene daños abiertos, descuente de su oferta la reparación profesional, que arranca alrededor de ₡10.000 por ding.

Puntos blandos, manchas cafés y pliegues en la cubierta:

dicen si una tabla usada está sana. Pida fotos de antes de encerarla y apriete con el pulgar a lo largo de los cantos y alrededor de cada reparación. Las abolladuras leves donde van el pecho y el pie de atrás son normales; la espuma que cede y se queda hundida no. Una mancha café o amarilla que se abre desde una reparación quiere decir que el agua llegó a la espuma, y una tabla empapada pesa demasiado para su tamaño. Un pliegue que cruza la cubierta de canto a canto es el comienzo de una quebradura, o una quebradura ya pegada. Una calcomanía de marca no prueba nada; el modelo y las medidas escritas en el alma, debajo de la fibra, dicen qué tabla es de verdad.

Anunciar una tabla con sus medidas y sus reparaciones:

indique largo, ancho, grosor y volumen tal como aparecen en el alma, el shaper o la marca, el sistema de quillas y si van quillas, leash y funda. Fotografíe la cubierta y el fondo con luz de día, y después los cantos, la punta, la cola y cada reparación de cerca. Diga quién arregló cada ding y si la tabla se ha quebrado alguna vez, y sume su peso y su nivel para que el comprador sepa para quién se hizo. Quien maneja hasta Dominical a recogerla va a apretar cada reparación con el pulgar y a levantar la tabla para sentirle el peso, así que raspe la parafina alrededor de los parches antes de que llegue.