Vestidos De Novia

Compra y vende vestidos de novia en Costa Rica.

Un vestido pensado para el pasillo largo de una iglesia y otro pensado para la arena de Playa Flamingo casi no se parecen, y los dos vale la pena pasarlos a otra novia cuando termina la boda. La mayoría de los usados se pusieron una sola tarde, pero algunos nunca se estrenaron: el que se pidió por internet y llegó distinto, la muestra de una boutique, el que salió de la colección de alquiler. Muchos traen el velo y el fustán que le daba volumen a la falda. Antes de coordinar para verlo, pida la medida de busto y pregunte qué le cambió la modista.

Un vestido de iglesia o uno de playa en Guanacaste:

el lugar pesa más que el corte. Una boda por la iglesia en el Valle Central pide estructura y algo de cobertura: corsé con varillas, satín o mikado, cola capilla o catedral y el fustán debajo para darle volumen a la falda. Casarse en la playa en Papagayo o Playa Hermosa pide lo contrario. El chifón, el crepé y el encaje suave son frescos y se mueven con el viento, mientras que una falda de princesa se hunde en la arena seca y una cola larga vuelve gris. Los de playa suelen ser línea A o rectos, con cola barrida corta o sin cola. Para una boda civil en la casa, un vestido blanco midi de la sección general de vestidos muchas veces es suficiente.

Vestidos de marca, hechos por modista y pedidos por internet:

un vestido de una marca conocida como Pronovias o Maggie Sottero mantiene su valor, porque quien compra puede buscar el modelo. Uno que una modista hizo a la medida puede tener un acabado precioso, pero no lleva etiqueta y se cortó para un solo cuerpo, así que se vende solo por la tela y el calce. Muchos de los que se venden sin estrenar y con etiqueta se pidieron a sitios del extranjero y la novia los soltó cuando vio que el encaje venía impreso y no cosido, o que el blanco era más bien crema. Júzguelos por las fotos de quien vende, nunca por las de la página.

Ajustar un vestido de novia hecho para otra persona:

empiece por el busto. Un corpiño armado se construye alrededor de esa medida y es lo que más le cuesta cambiar a una modista, mientras que una falda llena de tul disimula bastante en la cadera. Lleve a la prueba los zapatos que va a usar, porque un vestido con el ruedo hecho para una novia descalza en la playa le queda corto con tacones. Uno nuevo y sencillo, sin marca de diseñador, arranca en unos ₡100.000, y la mayoría de los usados una vez se venden entre ₡50.000 y ₡180.000. En un vestido sencillo la diferencia es poca, porque el usado igual necesita ajustes y lavado antes de ponérselo. En uno de marca es mucho mayor, porque la primera novia pagó mucho más.

Un vestido usado una vez, uno que fue de alquiler y lo que deja cada uno:

el que se usó en una sola boda lo muestra en el ruedo y la cola: tierra, zacate, tul deshilachado donde arrastró, y ganchos o cintas del recogido que se soltaron en el baile. Los que las boutiques venden después de alquilarlos se han puesto, lavado y planchado varias veces, ajustados cada vez a una novia distinta: revise en las costuras del corpiño si hay filas de agujeros de aguja viejos y fíjese que la pedrería y los apliques no estén pegados de nuevo. El satín marfil o blanco se pone amarillo tras años en bolsa plástica, así que véalo con luz de día junto a algo blanco. En los más baratos, el encaje impreso o pegado en vez de cosido lo delata.

Su vestido de novia, de vuelta de la luna de miel:

llévelo primero a la tintorería, antes de que el maquillaje y la tierra se fijen. En el anuncio ponga la marca y la talla, las medidas que tiene ahora después de los arreglos, su estatura y el tacón que usó, y diga claramente si fue boda de playa o de iglesia, porque cada novia busca uno de los dos. Aclare si el velo y el fustán van incluidos. Tómele fotos colgado con luz de día, de frente y de espaldas con la cola extendida, y luego la etiqueta, el detalle del corpiño y cualquier cosa que necesite arreglo. Los aretes y tocados pueden ir en joyería para mujer, y las sandalias de novia en zapatos de mujer. Quien viene a verlo casi siempre llega con la mamá o una hermana y con sus propios zapatos, así que quede en un lugar con espejo de cuerpo entero y piso suficiente para extender la cola.