Zapatillas Para Mujer
Compra y vende zapatillas para mujer en Costa Rica.
En Costa Rica a estas se les dice tenis; para un tico, las zapatillas son de tacón. Un par puede ser unas Asics acolchadas compradas para la Clásica San Juan, unas de trail con taco que se pasaron la vida en caminos de lastre o unas Air Force 1 blancas que nunca han pisado una pista. Hay tenis nuevas en su caja y otras usadas con kilómetros encima, y en un par usado lo que vale es la espuma de adentro, mucho más que el color. Antes de cuadrar la cita, pida una foto de la suela con luz de día.
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Tenis para correr y tenis para la calle:
en una foto se parecen, pero hacen trabajos distintos. Una tenis de correr en calle es casi toda entresuela: una cuña gruesa de espuma bajo una capellada de malla liviana. Las neutras solo amortiguan, y las de estabilidad, como las Asics Kayano o las Brooks Adrenaline, llevan espuma más firme o un refuerzo por el lado interno para quien pisa hacia adentro. Las de trail traen tacos profundos que agarran en lastre y barro y se gastan rápido en el pavimento. Las de estilo, como unas Air Force 1 blancas o unas Samba de adidas, van por la pinta: aguantan años de caminar y castigan a quien sale a correr con ellas. Las licras y los bras que las acompañan están en ropa deportiva para mujer, y los tacones, sandalias y botas en zapatos de mujer.
La bajada de Ochomogo a Tibás:
la Clásica San Juan, la carrera de calle más antigua que se sigue corriendo en el país, baja del alto de Ochomogo hasta Tibás. Los kilómetros en bajada golpean el talón, así que quien entrena para ella busca buena amortiguación atrás y no una tenis de competencia delgadita. Las versiones de mujer de los modelos principales traen el talón más angosto y la capellada de menos volumen que las de hombre; por eso una tenis de hombre heredada en el mismo número suele bailar atrás. Las líneas de moda como Jordan también salen en tallas juveniles, más baratas y que le quedan a muchas mujeres, y el anuncio debe aclarar la escala. Diga lo que diga la etiqueta, el talón no debe levantarse y delante del dedo más largo tiene que caber el ancho de un pulgar.
Lo que una temporada de entrenamiento le quita a unas Asics:
una tenis de correr acolchada de Asics, Brooks o Nike cuesta nueva entre ₡85.000 y ₡110.000, y casi todo ese precio es la espuma, que se agota en algún punto entre los 500 y los 800 kilómetros. Un par comprado para una sola carrera y usado unas semanas conserva casi toda esa vida, y un precio justo anda entre ₡35.000 y ₡50.000. Uno con una temporada completa encima vale mucho menos aunque la capellada se vea limpia: lo que usted pagaría ya está aplastado. Las de estilo sostienen mejor su valor, porque nadie ha gastado en ellas una entresuela de correr.
Entresuelas arrugadas y Jordan “AAA”:
primero, dele vuelta a la tenis. Si el hule de la suela está gastado hasta la espuma en el talón o bajo el dedo gordo, ese par ya corrió mucho. En el costado de la entresuela, las arrugas hondas que no se van con la tenis fuera del pie son espuma comprimida. Apriete con el pulgar el contrafuerte del talón: si se dobla fácil o el forro ya tiene huecos, el talón no la va a sujetar. En las de moda el riesgo es otro. Las copias se ofrecen abiertamente en el país como “AAA” o “1.1”, y van mucho más por Jordan, Dunk y Air Force 1 que por tenis de correr. Pegamento a la vista en la unión entre capellada y suela, un logo de plantilla que se borra con el dedo en un par vendido como nuevo o una punta con otra forma que la de las fotos de la marca son motivos para no seguir.
La foto de la suela que vende unas tenis:
casi todo lo que hay que saber de una tenis de correr está abajo, así que fotografíe la suela de plano y con luz de día, el costado de la entresuela, el talón desde atrás y la etiqueta de la talla dentro de la lengüeta. Diga más o menos cuánto se corrieron, en calle, caminadora o trail, y si fueron a la lavadora. En las de moda, la caja y la factura convencen más que cualquier promesa de que son originales. Muchos buenos pares vienen de corredoras que se cambiaron de marca a las pocas semanas, y decirlo explica el poco uso. Quien venga desde Pérez Zeledón a recogerlas va a querer probárselas con sus propias medias de correr, así que sugiérale que las traiga.