Zapatos De Niño
Compra y vende zapatos de niño en Costa Rica.
Con el uniforme de la escuela pública un chiquito puede usar zapatos negros o tenis lisos blancos, negros, grises o azules, así que el par de los cinco días de clase es el que más se piensa. Los escolares comparten espacio con los tenis y las sandalias del fin de semana, nuevos y usados. Casi todos los niños suben de talla mucho antes de gastar un buen par, y por eso tantos vuelven a venderse con la suela entera. Aquí las tallas de niño van casi siempre en numeración estadounidense, que vuelve a empezar en 1 después del 13: revise el número antes de ir a ver un par.
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Zapatos escolares, slip-on y botas escolares:
el zapato escolar negro viene en tres formas, y el cierre pesa más que la marca. El de cordones sujeta mejor el pie y le sirve al chiquito que ya se amarra solo; el de velcro es el de kínder y los primeros grados, cuando nadie quiere volver a amarrar un zapato después del recreo. El slip-on con elástico a los lados es el más rápido de poner, pero se afloja conforme el elástico se cansa, así que queda firme menos tiempo que uno de cordones. La bota escolar, que cubre el tobillo, es la más pesada y la más caliente de las tres, y protege al que mejenguea en el recreo con los zapatos de la escuela. Los tenis lisos de color neutro son la cuarta opción, más livianos y baratos, aunque nunca vuelven a quedar como nuevos para una graduación. El pantalón azul y la camisa que los acompañan están en ropa de niño, y la faja del uniforme en accesorios de niño.
Cuero o sintético, y cuánto cuesta un par escolar:
un zapato escolar sintético sencillo arranca en unos ₡12 000 nuevo, y uno de cuero de una marca como Hush Puppies ronda los ₡30 000. La diferencia se ve en el quiebre de la punta. El sintético se raja y se pela ahí en pocos meses, mientras que el cuero se raya, agarra betún y mantiene la forma. Un par escolar usado casi nunca vale mucho, porque un año de uso diario se nota en la punta y el talón. Los que conservan su precio son los que le quedaron pequeños a las pocas semanas, con la punta todavía sin un raspón.
Tallas de zapato de niño, numeración americana y el salto después del 13:
casi todo el calzado que se vende aquí trae tallas de niño estadounidenses, que suben hasta el 13 y vuelven a empezar en 1 para los más grandes, así que un 1 es más grande que un 13. Algunos pares importados o hechos en Europa usan números en los 30: un 33 queda más o menos donde un 1½ o un 2 americano. Con el niño de pie, deje el ancho de un pulgar delante del dedo más largo, y si queda entre dos tallas en un par que va a usar todo el año, escoja la mayor.
Tenis con luces, velcros y forros gastados:
en un par usado, mire por dentro antes que por fuera. El forro de tela del talón es lo primero que se rompe, y cuando se va, el borde duro de abajo empieza a rozar. El velcro pierde agarre cuando los ganchitos se llenan de pelusa; una tira que no sostiene al cerrarla es razón para pagar menos o no llevarlo. Los tenis con luces casi siempre traen la batería sellada, así que cuando se apagan no vuelven, y quien vende debe decir si todavía encienden. En un zapato de cuero, un raspón que el betún tapa es solo estético, pero una cortada en la punta ya no se arregla. Revise también la huella en el talón: una suela gastada de un solo lado ya tomó la forma de la pisada del niño anterior.
Un par de zapatos escolares o tenis listo para pasar a otro niño:
dé la talla de la etiqueta y aclare si es americana o europea, porque un 1 o un 13 significan cosas muy distintas para quien lee rápido. Fotografíe la suela, el talón por dentro y la punta, y diga cuánto tiempo los usó: un par que le quedó pequeño a las seis semanas no es la misma oferta que uno que aguantó un curso lectivo completo. Límpielos antes. Una pasada de betún al cuero o una lavada a los tenis blancos deja ver en la foto qué es desgaste y qué es barro. Una familia de Desamparados o de Guápiles que busca un par para el uniforme va a querer saber que es negro liso, o un tenis de color neutro, antes de hacer el viaje.