Libros Para Colorear
Compra y vende libros para colorear en Costa Rica.
Wila la danta, Otto el coatí y Waldo el trogón recorren los parques nacionales en un libro bilingüe para colorear de Ruth Angulo, y no andan solos: ilustradores de aquí han llevado la flora y la fauna del país al papel para chiquitos, turistas que buscan un regalo y adultos que pintan para desestresarse. Los libros para colorear, nuevos y usados, van de los de trazo grueso con personajes para manos pequeñas a los jardines y mandalas llenos de detalle que piden lápices bien afilados y una tarde libre. Lo que vale uno usado se resume en una cuenta sencilla: cuántas páginas siguen en blanco.
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Libros de personajes, mandalas y paisajes de Costa Rica:
casi todos los libros para colorear están pensados para un tipo de mano. Los infantiles traen contornos gruesos que una crayola llena sin problema, y los de Barbie o Batman se venden tanto por el personaje como por el dibujo, muchas veces con su hoja de calcomanías. Los cuadernos de pintar con agua, como el Water Wow de Melissa & Doug, funcionan distinto: un lapicero con agua hace aparecer el color y la página se borra sola al secarse, lista para otra vez. Los de adultos se dividen en dos. El Jardín secreto de Johanna Basford y los libros de animales de Millie Marotta son de trazo fino y cargado; el estilo de dibujos grandes y sencillos que popularizó Coco Wyo se termina más rápido y le cae mejor a la vista y al pulso de las personas mayores. Los títulos costarricenses, de aventuras bilingües por los parques a libros para adultos de autoras nacionales, a menudo se van del país como regalo. Los cuentos para leer en voz alta están en libros de animales, y las guías para estimular a los más pequeños, en libros de paternidad.
Páginas de un solo lado, marcadores y lápices de color:
lo primero es que el libro calce con lo que va a usar. Los marcadores, sobre todo los de alcohol, traspasan el papel corriente, así que piden un libro impreso por un solo lado y una hoja de respaldo. Casi todos los libros detallados para adultos, Basford incluida, se imprimen por los dos lados: lápices de color sí, marcadores no. La acuarela pide la cartulina de una edición de artista. Si quiere enmarcar el dibujo terminado, busque páginas perforadas. Para un chiquito pesa más el trazo que el papel: un libro demasiado detallado termina rayado una vez y olvidado.
Barbie, mandalas y lo que vale un libro a medio pintar:
un libro infantil sencillo o un block pequeño de mandalas cuesta unos ₡3,000 a ₡4,500 nuevo, y los de personajes con licencia y los títulos grandes para adultos andan más cerca de ₡7,000 a ₡9,000. Usado, el precio lo ponen las páginas en blanco. Uno sin estrenar de un título que todavía se vende nuevo se vende casi por lo que cuesta nuevo; uno con la mitad de los dibujos hechos es más bien un extra que acompaña la caja de lápices. Los cuadernos de pintar con agua son los que mejor guardan su valor: usados funcionan igual mientras el lapicero sirva.
Páginas en blanco, manchas que traspasan y hojas que faltan:
eso es lo que hay que revisar en un libro para colorear usado. Cuente los dibujos sin tocar y dele vuelta a cada página pintada: si el libro es de dos caras, el marcador que traspasó ya arruinó el dibujo de atrás aunque se vea en blanco. Los de hojas perforadas suelen llegar sin los dibujos más bonitos, así que compare lo que queda con el número de páginas de la contraportada, y en los infantiles cuente con que las calcomanías ya no estén. En un cuaderno de pintar con agua, pruebe el lapicero: la punta abierta o un lapicero que suelta el agua de golpe es la falla que hay que buscar.
Libros para colorear de un hijo que ya creció o de un pasatiempo que nunca arrancó:
de ahí sale casi todo lo que se ofrece usado. Los papás que limpian un estante en Cartago o en Alajuela suelen tener una pila de libros de personajes a medio pintar, que sale más rápido como un solo lote. Quien compró un libro detallado por impulso suele tenerlo casi nuevo, y conviene decirlo. Ponga el título, el ilustrador y el idioma, porque un título bilingüe hecho aquí y una importación solo en inglés le llegan a compradores distintos. Fotografíe una página terminada y una en blanco, diga cuántos dibujos quedan sin tocar y si vienen impresos por un solo lado, y mencione si van lápices Faber-Castell o Prismacolor de regalo. Quien llegue a recogerlo debería hojearlo entero antes de pagar: un libro para colorear vale por los dibujos que le quedan por pintar.