Pianos & Teclados
Compra y vende pianos y teclados en Costa Rica.
Un teclado de teclas livianas con ritmos incorporados y un piano digital de 88 teclas con peso pueden verse casi iguales en la foto de un anuncio y aun así ser compras muy distintas: de eso depende que un niño que lleva clases de piano pueda practicar en él. Aquí aparecen nuevos y usados, desde teclados portátiles y arreglistas hasta pianos digitales tipo mueble, controladores MIDI y algún piano vertical acústico. Muchos de los pianos de 88 teclas más baratos que se venden en Costa Rica son de marcas económicas como Artesia, Aierke o Cademe, no Yamaha ni Casio, y conviene tenerlo presente antes de comparar precios.
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Teclados portátiles frente a pianos digitales de 88 teclas:
el primero tiene 61 teclas livianas, cientos de sonidos y ritmos, y casi todo el mundo arranca con un Casio de la línea CT-S o un Yamaha de la línea PSR-E. Los teclados arreglistas, como la serie Pa de Korg o los PSR-SX de Yamaha, suman acompañamientos completos que siguen a la mano izquierda; por eso el músico que anima solo una boda o un turno anda con uno. El piano digital cambia todo eso por 88 teclas con peso y pocos sonidos de piano, pero buenos, como cuerpo delgado sobre una base o como mueble. El piano acústico, vertical o de cola, tiene cuerdas, martillos y tabla armónica, y lo que necesita es afinador, no enchufe. El controlador MIDI no suena por sí solo y encaja mejor en equipos DJ. Las familias que escogen el primer instrumento a veces comparan un teclado con una clásica de nylon de guitarras.
Teclas de martillo para el niño que lleva clases de piano:
la mecánica de las teclas define más compras que el sonido. Las de martillo pesan más en los graves y menos en los agudos, igual que en un acústico, y desarrollan la fuerza en los dedos que el profesor espera. A quienes empiezan piano en la Etapa Básica de Música de la UCR, que recibe alumnos desde los siete años en sedes como la de Turrialba, pronto les piden practicar en 88 teclas con peso, así que un teclado de 61 sirve solo para salir del paso. Para acordes y canciones populares, 61 teclas alcanzan, pero que sean sensibles al tacto: los modelos más baratos suenan igual de fuerte toque como toque.
Marcas económicas de 88 teclas y lo que vale un Yamaha o un Kawai:
un Casio de 61 teclas sensible al tacto ronda los ₡175.000 nuevo, y los pianos de 88 teclas con peso arrancan cerca de ₡260.000, pero en ese extremo de la vitrina las marcas son Artesia, Aierke o Cademe, no Yamaha, Casio Privia, Roland ni Kawai. Quien busca un piano digital usado busca por marca, así que un Yamaha o un Roland se vende rápido y conserva su valor, mientras que una marca económica compite de frente con su propio precio nuevo. Un teclado de 61 teclas usado solo se mueve si queda claramente por debajo de uno nuevo, porque uno nuevo es barato y fácil de conseguir.
Probar un teclado de segunda mano tecla por tecla:
toque cada nota, primero suave y luego fuerte. En un digital, una tecla que suena a todo volumen por más que apenas la roce, o que no suena, casi siempre indica una tira de contactos de hule gastada o sucia; tiene arreglo, pero se descuenta del precio. Conecte audífonos para confirmar que los parlantes se apagan y suba el volumen para oír si algo vibra. Pida el adaptador original, porque uno que no corresponde puede dañar la tarjeta. En un acústico, busque rajaduras en la tabla armónica, fieltros de los martillos comidos por polilla y cuerdas oxidadas. A un piano que pasó años sin afinar quizá haya que subirle el tono antes de que una afinación aguante; con las clavijas flojas, no aguantará nunca. En un acústico serio, pague a un técnico para que lo revise antes de pagarle al vendedor.
Lo que pregunta quien viene a ver un teclado:
primero, la marca y el modelo completo, porque la gente busca «PSR-E383» o «Privia», no «teclado». Indique cuántas teclas tiene y si tienen peso, y qué incluye: adaptador, pedal, base, banco, forro. Fotografíe el teclado completo desde arriba, el panel trasero y cualquier rayón con luz natural, y mencione de entrada las teclas muertas o ruidosas. Cuando el piano era de un hijo que dejó las clases, muchas veces está casi sin uso y con todas sus piezas, y decirlo en el título ayuda. Si es acústico, dé marca, número de serie y altura, la fecha de la última afinación y en qué piso está: quien se lleve un vertical de un segundo piso en Escazú tiene que llegar con suficiente gente para bajarlo por las gradas.