Guitarras
Compra y vende guitarras en Costa Rica.
En Costa Rica un anuncio de «guitarra acústica» puede ser una clásica de nylon o una folk de cuerdas de metal, y se tocan muy distinto, así que lo primero que conviene preguntarle al vendedor es qué cuerdas lleva. Aquí conviven guitarras nuevas y usadas: clásicas hechas en talleres del país, acústicas y electroacústicas para el grupo de la iglesia o el toque en el bar, y eléctricas desde una Squier hasta una Gibson. Pida fotos del puente y del clavijero antes de coordinar para probarla en Heredia o en Cartago, y lleve un afinador.
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Guitarras de nylon, de metal y eléctricas:
comparten las seis cuerdas y poco más. La clásica lleva nylon sobre un mástil ancho y plano, más amable con los dedos de quien empieza, y por eso casi todos los profesores arrancan a los niños con una. La acústica de cuerdas de metal tiene el mástil más delgado y una voz más fuerte y brillante para rasguear; con pastilla y preamplificador se vuelve electroacústica y se conecta directo al equipo de sonido. La eléctrica necesita amplificador y se divide entre las de bobina simple como la Stratocaster, de sonido claro y brillante, y las de humbucker como la Les Paul, más gruesas y pesadas para rock. Los bajos eléctricos también van aquí. Nunca le ponga cuerdas de metal a una clásica: no está hecha para esa tensión y el puente se puede arrancar. Una electroacústica o una eléctrica funciona con los mismos parlantes amplificados y consolas pequeñas que se anuncian en equipos DJ, y si están decidiendo el primer instrumento de un hijo, compare con los pianos y teclados.
Tapa sólida en el Caribe y en el Valle Central:
la tapa pesa más en una acústica que la marca del clavijero. La sólida, de abeto o cedro, suena más llena, pero se mueve con el clima. Unos meses de humedad caribeña la hinchan y separan las cuerdas de los trastes, y un día dentro de un carro estacionado en Guanacaste puede secarla hasta rajarla a lo largo de la veta. La tapa laminada suena más plana, pero aguanta las dos cosas. Para una guitarra que va a vivir en Limón o a viajar a la playa, una acústica laminada o una eléctrica es lo más tranquilo; la de tapa sólida pide estuche rígido y el aire más estable del Valle Central. A un niño de menos de unos diez años le va mejor una 3/4.
Clásicas hechas en Costa Rica y Squiers usadas:
aquí se fabrican guitarras clásicas a mano desde hace generaciones, y los talleres Guzmán de Tibás son el nombre más conocido. Una vieja bien cuidada tiene una demanda que ninguna clásica de estudio importada alcanza. En el otro extremo, una eléctrica de entrada tipo Squier o Yamaha Pacifica ronda los ₡200.000 a ₡250.000 nueva con un amplificador pequeño de práctica, mientras que la guitarra sola, usada y en buen estado, se vende por unos ₡100.000. La diferencia es grande porque ese modelo siempre se consigue nuevo y el comprador compara con ese precio. Las Taylor y Martin de tapa sólida y las Fender hechas en México o Estados Unidos pierden mucho menos.
El mástil, los trastes y el puente de una guitarra usada:
mire el mástil a lo largo desde el clavijero. Una leve curva hacia adelante es normal y se ajusta con el alma; una torcedura no tiene arreglo fácil. Surcos profundos en los primeros trastes anuncian que hay que nivelarlos o cambiarlos. En una acústica, intente meter una hoja de papel bajo el borde trasero del puente: si entra, el puente se está despegando. Busque rajaduras en la veta y una panza detrás del puente. Si es eléctrica o electroacústica, conéctela, mueva todas las perillas y pruebe cada selector. Un chisporroteo suele ser un potenciómetro sucio o un jack flojo, arreglo barato; un preamplificador muerto, no. Las falsificaciones apuntan sobre todo a Gibson y Fender: verifique el número de serie con la marca y desconfíe de una Les Paul a precio de Squier.
Anunciar una guitarra con el número de serie a la vista:
indique marca, modelo y país de fabricación: una Fender mexicana y una Squier indonesia son guitarras distintas aunque tengan la misma forma. Fotografíe el frente, la parte de atrás, el clavijero con el número de serie, los trastes y el puente con luz natural, y diga claramente si lleva cuerdas de nylon o de metal. Anote si incluye estuche, forro, correa o cable, y declare cualquier rajadura, reparación, cambio de pastillas o de trastes. Casi todos quieren tocarla antes de pagar: tenga un amplificador listo si es eléctrica y póngale cuerdas nuevas antes de la visita, porque una guitarra afinada esa mañana se luce más que una con las cuerdas muertas.