Remolques De Caballos
Compra y vende remolques de caballos en Costa Rica.
Una carreta para caballos no hace el trabajo de un cajón ganadero: lleva uno, dos o unos pocos caballos de pie y quietos todo el viaje, muchas veces rumbo a una exposición donde tienen que bajarse tranquilos y listos para el juzgamiento. Las hay nuevas y de segunda mano, desde carretas de dos caballos en carga recta que jala un pickup doble cabina hasta remolques de carga diagonal con cuarto de monturas. Las usadas suelen venir de jinetes que pasaron a un remolque más grande o dejaron de ir a exposiciones, y una bien cuidada se nota en el piso y en las divisiones.
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Remolques de caballos de carga recta y de carga diagonal:
la distribución define cómo viaja el caballo y cómo llega usted hasta él. En la carga recta los caballos van uno al lado del otro mirando hacia adelante, cada uno en su compartimento detrás de una división, y al final del viaje se bajan de retroceso. Es la forma de casi todas las carretas de dos caballos que se jalan con bola. En la carga diagonal los compartimentos van en ángulo y caben más caballos en un remolque más corto, pero para llegar al de adelante hay que bajar a los de atrás. Una carreta mixta, con barrotes como una carreta ganadera y una división para caballo, sirve para pasar un caballo a la finca vecina; el caballo de exposición viaja mejor en un remolque cerrado, con ventanas que se bajan y barrotes detrás del vidrio.
Altura del compartimento para un Costarricense de Paso o un PRE:
escoja el remolque según el caballo más alto que va a subir, no el del dueño anterior. El Costarricense de Paso es un caballo compacto, y una carreta donde él va cómodo le puede quedar corta de alto y de largo a un semental Pura Raza Española o a un Cuarto de Milla grande de rodeo. Revise que con la división cerrada le quede espacio sobre la nuca y suficiente largo detrás de la barra de pecho. Un caballo que no puede levantar la cabeza para equilibrarse se va de lado y patalea en cada curva, así que mida a sus caballos antes de ir a ver uno.
Rampa o escalón en la puerta trasera:
la rampa lleva la bisagra abajo y se baja hasta el suelo; en el remolque de escalón, las puertas abren hacia los lados. La rampa cuesta más y se paga sola a la bajada, cuando un caballo que sale de retroceso calcula mal el escalón y mete una pata debajo del remolque. Una buena rampa se siente firme, no suena hueca cuando la pisa un casco y tiene resortes que dejan que una sola persona la levante. Si es de escalón, el borde del piso debe estar redondeado o forrado.
El cuarto de monturas y el apero de exposición:
una montura con herrajes de plata y la jáquima que la acompaña viajan en el mismo remolque que el caballo los fines de semana de exposición, del juzgamiento en Pococí a los concursos de PRE en Belén. Un cuarto de monturas adelante, con su propia cerradura, las guarda secas y fuera de la vista mientras usted está en la pista, en vez de quedarse en una cabina sin llave. Revíselo por humedad: una junta del techo que gotea o un empaque de puerta endurecido aparece como moho en el cuero y óxido en frenos y estribos.
Un remolque de caballos usado, compartimento por compartimento:
empiece por dentro, con las divisiones. Muévalas junto con las barras de pecho y de anca, y busque pasadores torcidos, acolchado que falta y pestillos que un caballo pueda abrir con solo recostarse. Abra la puerta de escape por dentro y por fuera. Levante el hule: en un piso de aluminio, los orines dejan un polvillo blanco y picaduras que avanzan desde arriba, así que mírelo también por debajo. Pida la documentación que va con el remolque. Si a los caballos les costaba subir, muchas veces es porque por dentro es oscuro: abra todas las ventanas y mírelo desde donde iría parado el caballo.
Un anuncio de remolque que el jinete pueda juzgar desde la casa:
diga si es de carga recta o diagonal, cuántos compartimentos tiene, si es de rampa o de escalón, el alto interior, el largo del compartimento y si el cuarto de monturas tiene llave. Fotografíe el interior con las divisiones abiertas y cerradas, el piso sin el hule, la rampa abajo y el enganche. Cuente qué caballos ha llevado y cómo viajaban. Muchos compradores querrán subir a su propio caballo antes de hablar de precio, así que ofrézcalo en su finca, en terreno plano y con el remolque enganchado, y deje tiempo para el caballo que se toma su rato en decidirse.