Equipo Médico para el Hogar
Compra y vende equipo médico para el hogar en Costa Rica.
La cama de hospital, la grúa o el concentrador de oxígeno llegan a la casa de un día para otro, tras una salida del hospital o un diagnóstico, y se van meses después funcionando igual, muchas veces rumbo a otra familia que los ocupa. Vale la pena buscarlos nuevos y de segunda mano, desde una cama de manivelas hasta un concentrador con pocas horas en el contador. En el Valle Central es común alquilar camas y concentradores, así que uno usado tiene que salir mejor que la mensualidad. Antes de llamar por una cama, mida la puerta del cuarto y el pasillo que llega a él.
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La cama de hospital se mueve con manivelas o con motores:
y esa es la primera diferencia. La manual sube respaldo y rodillas con manivelas al pie de la cama: barata, sin nada eléctrico que se dañe, pero hay que darle vuelta cada vez. La semieléctrica mueve respaldo y piernas con el control y deja la altura a manivela; la eléctrica además sube toda la plataforma, y eso le evita esfuerzo a la espalda de quien atiende. Casi todas traen barandas y un colchón de espuma que se dobla con la plataforma; el colchón de aire alterno con bomba va aparte, y la mesa puente con rodines es su compañera de siempre. Andaderas, sillas de ruedas y sillas de baño van en ayudas de movilidad, dentro de médico y movilidad.
El concentrador y la grúa se escogen según el cuarto donde van:
un concentrador estacionario trabaja conectado día y noche y pide aire libre alrededor de las rejillas, un tomacorriente propio en vez de una extensión y un cuarto donde su zumbido no le quite el sueño a nadie. El flujo tiene que coincidir con la receta, así que lea primero el máximo que trae impreso el equipo. La grúa para pacientes levanta a la persona con un arnés de tela, con bomba manual o con batería. Sus patas tienen que entrar debajo de la cama, lo que descarta un diván pegado al piso, y los arneses vienen por tallas: pregunte cuál viene incluido.
La cama de hospital primero tiene que entrar por la puerta:
así que mida antes de comprometerse. Es más larga y un poco más ancha que una cama individual, y solo pasa por una puerta angosta o un pasillo con curva sin cabecera ni piecera y con la plataforma separada. Para llevársela hace falta un pick-up y alguien más que ayude a cargar, y desde el Valle Central hasta Nicoya eso es un viaje de todo el día, no un mandado.
Los motores y el colchón ponen el precio de la cama de hospital:
una manual con su colchón ronda los ₡400.000 nueva, y una eléctrica arranca cerca de ₡650.000. Alquilar es lo usual tanto con camas como con concentradores, y una cama sale entre ₡40.000 y ₡75.000 al mes según cuántos motores tenga. Para pocos meses, alquilar es la cuenta sensata; cuando la necesidad no tiene fecha de fin, comprar sale mejor antes del año. En una eléctrica usada, el valor está en los motores y el control: un motor quemado o un control que falta le bajan buena parte al precio, y el colchón suma poco, porque casi todo comprador cambia uno en el que alguien durmió por meses.
Encienda los motores, bombee la grúa y lea el contador de horas:
este equipo se compra viéndolo funcionar. En la cama eléctrica, lleve cada motor de un extremo al otro y escuche si raspa o se detiene con peso encima; en la manual tienen que estar todas las manivelas y girar suave. Las barandas y la mesa puente tienen que quedar firmes cuando se apoya en ellas. La grúa hidráulica, bombeada hasta arriba, tiene que sostenerse, bajar despacio con su válvula y no mostrar aceite en el mástil, y el arnés no puede tener correas deshilachadas. Deje el concentrador encendido mientras hablan: las alarmas deben apagarse, la bolita del flujómetro tiene que quedarse quieta y el contador de horas dice cuánto ha trabajado. Pida el modelo y confirme que en Costa Rica todavía se consiguen sus filtros, su control o su arnés. Mangueras y cánulas siempre se compran nuevas.
La cama que sale de una casa cuando termina el cuidado:
muchas veces está casi nueva, así que fotografíela subida al máximo, con el control o las manivelas, la etiqueta del peso que soporta y el forro del colchón de cerca, o en un concentrador, el contador de horas con el equipo encendido. Diga si se desarma y aclare que está desinfectada. Quien viene desde Guápiles en un pick-up prestado quiere saber antes de salir que el control sirve, que cada manivela y cada tornillo van amarrados al marco con cinta, y cuántas personas ocupa la pieza más pesada.