Hotwheels
Compra y vende Hot Wheels en Costa Rica.
Los Hot Wheels llegan de dos maneras: una caja de zapatos llena de carritos sueltos que un chiquito chocó contra todas las patas de la mesa, y una pared de cartones en protectores de alguien que revisa los ganchos del súper cada vez que surten. Aquí caben los dos, nuevos y usados, junto con la pista naranja, los sets de City, los monster trucks pequeños y las líneas premium como Car Culture, de base metálica y llantas de hule. Antes de nada, defina si el carrito es para jugar o para guardar, porque de eso depende casi todo lo que vale.
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Carritos básicos, premium y los Treasure Hunt escondidos entre ellos:
el básico es el carrito que todo el mundo conoce, en blíster individual o en paquetes de cinco, con ruedas plásticas y modelos que cambian cada año. Las líneas premium como Car Culture, Boulevard y Pop Culture son otra cosa: carrocería y base de metal, llantas Real Riders de hule, pintura más fina y carros pensados para adultos que distinguen un Skyline de un Supra. Los Monster Trucks y las pistas son del lado del juguete. Entre los básicos vienen mezclados los Treasure Hunt. El TH normal lleva un pequeño símbolo de llama dentro de un círculo en el propio carro. El Super Treasure Hunt es mucho más escaso: pintura Spectraflame, Real Riders y las letras TH impresas en la carrocería, con una llama dorada en el cartón detrás del carro. Matchbox, Majorette y Mini GT son parientes cercanos y suelen venir en el mismo lote. El die-cast antiguo y las piezas de exhibición están en coleccionables, y los carros a control remoto con sus baterías van un nivel arriba, en vehículos y RC.
Un balde de carritos sueltos o una repisa de cartones cerrados:
para un chiquito, lo sensato son básicos sueltos y una pista. Son baratos, aguantan que los tiren y corren en la pista naranja y en los sets de City. Para el coleccionista, el cartón es la mitad del objeto. Al básico le dicen 1:64, pero se hace a la medida del blíster, así que un bus y un hatchback salen casi del mismo largo. Si quiere carros a escala real en la repisa, las líneas premium y marcas como Mini GT están hechas para eso.
Precio de gancho, precio de lote y lo que se paga por un Super TH:
un básico nuevo cuesta entre ₡1.000 y ₡1.500, y ese techo es lo que mantiene abajo a los carritos sueltos y jugados: en lote salen a unos cuantos cientos de colones cada uno, porque cualquiera consigue el mismo modelo nuevo en el súper. Los Super Treasure Hunt en su cartón son la excepción y cambian de manos desde unos ₡10.000, y bastante más si es de los buscados: en cada caja vienen poquísimos y el cartón intacto es parte de lo que se paga.
Ejes torcidos, blísteres reabiertos y Super TH falsos:
ruede el carrito suelto sobre una mesa plana: si se desvía o cabecea, tiene un eje torcido. Revise los bordes del techo y la trompa por golpes de pintura, y si las calcomanías impresas están gastadas. En uno cerrado, las esquinas del cartón, el hueco para colgar y la burbuja lo dicen todo: esquinas blandas, un doblez o un blíster hundido o amarillento le bajan el valor. Hay blísteres que se cortan y se vuelven a pegar con un carro más barato adentro: busque marcas de goma o una burbuja torcida. Algunos Super TH falsos son carros comunes con ruedas de hule cambiadas: la pintura tiene que tener el brillo profundo del Spectraflame y el TH tiene que estar impreso, nunca en sticker. Los Redline viejos, con la raya roja en la llanta, atraen repintes y ruedas de reproducción, y un remache taladrado en la base quiere decir que el carro ya lo abrieron.
Ordenar una colección de Hot Wheels antes de publicarla:
divídala en tres antes de tomar fotos: cartones cerrados, premium sueltos y básicos sueltos, que se venden mejor en lote. La base trae el nombre del modelo, pero el año grabado ahí es cuando se diseñó el molde, no cuando se fabricó ese carro, así que indique la serie impresa en el cartón cuando la tenga. Fotografíe cada cartón por delante y por detrás con las cuatro esquinas a la vista, y publique cada Treasure Hunt por aparte con acercamientos a la pintura, las ruedas y el cartón detrás del carro. En un lote de juguete, cuente los carros y diga si la pista todavía encaja. Quien venga desde Atenas o Paraíso por una tanda de cartones va a querer ver esas esquinas con luz de día, así que lléveselos en sus protectores, no sueltos en una bolsa.