Electrodomésticos De Cocina Comerciales
Compra y vende electrodomésticos de cocina comerciales en Costa Rica.
En una soda el casado se sirve con comida hecha horas antes, así que el equipo que cuenta es el que cocina en cantidad y después la mantiene caliente: cocinas industriales y planchas a gas, freidoras, ollas arroceras eléctricas de 50 tazas, baños María y urnas calientes. Las panaderías suman batidoras planetarias, y los puestos de turno y de feria, máquinas de churros y de algodón de azúcar. Hay equipo nuevo y usado; el usado suele salir de cocinas que cierran o se remodelan, desde una soda en Cartago hasta la línea de un hotel en Liberia. Pida verlo encendido antes de hacer el viaje.
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Cocinas, planchas y freidoras de la línea caliente:
la cocina en la que se apoya una soda es la industrial de cuatro o seis quemadores abiertos, muchas veces sin horno, pensada para ollas grandes de frijoles y arroz. En Costa Rica la plantilla es el quemador de mesa, no la plancha; la lámina de acero para huevos, tortillas y la carne del casado es la plancha. Las freidoras van desde las eléctricas de mesa con una canasta hasta las de piso a gas, con tina honda y dos canastas. Las panaderías suman batidoras planetarias y molinos, muchas veces de las brasileñas Metvisa o Skymsen. La refrigeración tiene sus propias páginas, refrigeradores comerciales y congeladores comerciales, y las mesas y bancos del comedor están en muebles de hostelería.
Arroceras, baños María y urnas para la comida de todo el día:
una olla arrocera eléctrica de 50 tazas resuelve sola un almuerzo. El baño María mantiene arroz, frijoles y picadillos en bandejas de acero inoxidable sobre agua caliente. La urna caliente hace lo mismo detrás del vidrio con empanadas y frituras, y las de vapor evitan que se resequen. Compre pensando en la hora más fuerte, no en la normal: una freidora de tina pequeña pierde temperatura cuando le cae una canasta de maduro frío, y la siguiente tanda sale aceitosa.
Cilindros de gas y reguladores detrás de una cocina industrial:
las cocinas comerciales del país trabajan con gas LP, en cilindro o en tanque a granel. El cilindro de 100 libras es el usual en una soda. Pregunte si la cocina o la freidora incluye manguera y regulador, y si ese regulador es de baja presión, como el de una casa, o industrial de alta presión: los quemadores vienen hechos para uno, y si no calzan la llama sale débil y amarilla. En el equipo eléctrico, lea la placa: arroceras y batidoras pequeñas trabajan a 110 V, mientras que freidoras y hornos grandes suelen ser de 220 V y piden un circuito propio.
Termostato, quemadores y tina en un equipo usado:
casi todo lo que se daña es barato; lo caro es el acero. Llene el baño María, póngalo a trabajar media hora y meta un termómetro en una bandeja: la comida debe mantenerse arriba de 60 °C. Pregunte si alguna vez trabajó sin agua, porque una resistencia en seco se quema y deja el pozo chamuscado. En una freidora a gas, encienda el piloto, fije la perilla y mida el aceite con su propio termómetro. Si el piloto no se queda encendido, casi siempre es el termopar; si el quemador nunca corta, es el termostato. En la plancha, revise que la lámina no esté torcida ni picada. Aceite que gotea por la válvula de drenaje es riesgo de incendio, y una tina rajada deja la freidora para chatarra. Esa diferencia es la que fija el precio. Un baño María de cuatro bandejas ronda los ₡250 000 nuevo, y una cocina industrial de seis quemadores queda por debajo de los ₡500 000. Un equipo usado con el cuerpo de inoxidable sano conserva buena parte de ese valor aunque traiga malo el termostato, porque la pieza sale barata; una tina rajada o una plancha torcida lo dejan en precio de chatarra.
Anunciar la freidora, la plancha o la arrocera de una cocina que cierra:
ponga primero las capacidades, litros y canastas de la freidora, tazas de la arrocera, bandejas o quemadores en lo demás, y diga si funciona a gas, a 110 V o a 220 V. Fotografíe la placa, el interior de la tina o del pozo y el equipo trabajando con el termómetro a la vista. Diga qué piezas se cambiaron y si van incluidas bandejas, canastas, manguera y regulador. El comprador va a preguntar el cantón y si necesita pickup para llevárselo, porque una freidora de piso o una cocina de seis quemadores no cabe en la cajuela. Con esos datos arriba vende antes la soda de Pérez Zeledón que vacía la cocina tras el último servicio, o el puesto que suelta su plancha cuando termina el turno.