Acuarios & Accesorios Para Acuarios
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La pecerita de un beta en el escritorio y un arrecife con sump debajo del mueble aparecen por igual de segunda mano, junto con los filtros y lámparas que los mantienen andando, y también se ofrecen nuevos. Casi siempre una pecera usada sale porque su dueño se muda o se pasa del agua dulce a la salada, y muchas veces se va con el mueble y la tapa. Donde los temblores son parte de la vida, una pecera con buena tapa y un mueble firme vale más que una sin ellos. Los peces que buscan pecera nueva tienen su propio espacio en peces de acuario.
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Una pecera plantada y un arrecife empiezan como la misma caja de vidrio:
lo que convierte una en otro es el filtro de abajo, la luz de arriba y lo que lleva el agua. Un plantado funciona con una lámpara LED potente, un sustrato nutritivo como el aquasoil y, si las plantas crecen rápido, un cilindro de CO2 con regulador y cuenta burbujas. Un arrecife pide agua salada, un sump en el mueble, un skimmer que saque los desechos, bombas de corriente y una lámpara de arrecife bajo la que crezcan los corales. Las todo en uno esconden el filtro en una cámara trasera: ordenadas en el escritorio, difíciles de mejorar. Los peces están en peces de acuario, y las bombas y geomembranas para afuera van con los peces de estanque.
Vidrio, acrílico y un filtro a la medida de la pecera:
el vidrio pesa más, cuesta menos y aguanta los rayones del imán de limpieza; el acrílico es más liviano y transparente, pero se raya fácil, aunque las marcas leves se pulen. Escoja el filtro por el volumen de agua y no por los peces que tiene hoy. El de cascada sirve en peceras pequeñas. Un canister Fluval o Eheim va bien en las más grandes de agua dulce, y sobre todo en los plantados, porque deja la superficie quieta y no deja escapar el CO2. Quien monta un arrecife casi siempre termina con pecera perforada y sump.
Una pecera llena durante un temblor:
el agua se mueve antes que el vidrio. Una sacudida fuerte la saca por el borde, así que una tapa la mantiene casi toda adentro, y un nivel un dedo por debajo del borde ayuda más de lo que parece. Lo que se derrama cae sobre lo que esté debajo: las regletas y los controladores van por encima del nivel del agua o a un lado, con cada cable haciendo una curva por debajo del enchufe para que gotee antes de llegar. Un mueble bajo y ancho aguanta mejor que uno alto y angosto, y en un piso alto de una torre en Escazú o Rohrmoser el edificio se mece más que una casa.
Peceras de vidrio pelado, pequeñas y muy grandes:
una pecera nueva de vidrio, sin equipo, de unos 20 galones ronda los ₡50 000, y una de unos 100 galones anda cerca de ₡190 000; si se pasa bastante de ese tamaño, el vidrio tiene que ser más grueso y el precio se duplica con creces. Usadas, las grandes son las que más valor pierden. Pocos compradores tienen el espacio, un mueble que calce y tres amigos para cargarla, y quien tiene que sacar una pecera grande antes de una mudanza suele aceptar mucho menos de lo que le costó.
Esquinas despicadas, muebles hinchados y costra de sal en un equipo usado:
revise cada esquina de la pecera. Un despique en una esquina inferior es donde arranca una rajadura con el peso del agua. Pase la mano sobre un mueble de aglomerado: las salpicaduras de años lo hinchan y ablandan, y una pecera necesita una base plana. Los muebles de metal se oxidan primero en las soldaduras. En una pecera que fue de arrecife, una costra blanca de sal en la lámpara, las bombas o las fuentes de poder indica que el agua salada subió por donde no debía, y la corrosión dentro de un controlador puede no verse todavía. Pida ver la lámpara encendida con todos sus canales, y confirme que incluye su fuente de poder y el controlador.
Anunciar una pecera que alguien tiene que sacar cargada:
indique el largo, el ancho y el alto por fuera, los galones, si es de vidrio o acrílico y si está perforada para sump. Diga qué va incluido: mueble, tapa, lámpara, filtro. Fotografíela vacía desde cada esquina, y la lámpara encendida. Quien la compra va a preguntar si alguna vez goteó, en qué piso está y si cabe en el ascensor. Vacíela del todo y acuerde el día antes que el precio: una pecera grande que baja de un piso alto en Escazú sale solo vacía, con una persona en cada esquina, cobijas y un pick-up esperando en la puerta.