Magic: The Gathering

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En Heredia, Alajuela y Grecia, mucho del Magic del país se juega en la noche de Commander de la tienda: cuatro jugadores por mesa, cada uno con un mazo de cien cartas en torno a una criatura legendaria. Caben aquí precons de Commander sellados, cajas de sobres de juego y de coleccionista, mazos armados y la carta suelta que le falta a un mazo, nuevos o usados. Colecciones cruzadas como Final Fantasy, Marvel o El Señor de los Anillos han atraído a gente que nunca había jugado, y sus cartas son Magic de verdad que entra directo a un mazo. Si el mazo es usado, pida la lista antes de quedar.

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Mazos de Commander, de Standard y drafts de sobres:

cada formato pide cartas distintas, así que defina qué se juega en su mesa antes de gastar. Commander es el formato casual multijugador: cien cartas sin repetir, salvo las tierras básicas, alrededor de un comandante legendario. Es lo que más corren las noches semanales de las tiendas de Heredia y Alajuela, y en él las cartas viejas siguen sirviendo por décadas. Wizards clasifica los mazos en una escala de brackets para que una mesa empareje su nivel; un precon sin tocar queda en el extremo suave, y un mazo usado lleno de cartas de la lista de Game Changers no. Standard solo admite expansiones recientes, que ahora siguen legales unos tres años antes de rotar, así que un mazo de Standard pierde valor con fecha fija. Los drafts y las presentaciones usan play boosters, los sobres que reemplazaron a los de draft y de set. Los collector boosters cuestan mucho más y están pensados para buscar foils y arte alternativo, no para jugar. Si la carpeta es de Pokémon o de Yu-Gi-Oh!, esos juegos se publican aparte.

Cartas de Magic foil, sin borde y numeradas:

una misma carta puede existir en media docena de versiones, y la versión define el precio. La impresión normal y su foil tradicional juegan igual; las versiones borderless, showcase y de arte extendido cambian el marco y la ilustración; las serializadas llevan un número estampado de un tiraje corto y solo se imprimen en inglés. Pregunte qué versión ofrece el anuncio: el nombre solo no lo dice. La línea de la esquina inferior izquierda de una carta moderna trae el código de la expansión, el número de colección y el idioma, y es la forma más rápida de identificar una impresión.

Precons de Commander, cajas de sobres y lo que traen adentro:

un precon de Commander nuevo ronda entre ₡25.000 y ₡30.000, y sus mejores reimpresiones muchas veces valen más sueltas que el mazo sellado. Por eso tantos precons de segunda mano aparecen con el comandante adentro y sin las cartas caras: cotice uno usado por lo que de verdad trae. Una caja de play boosters anda por los ₡85.000, y una de collector boosters de la misma expansión cuesta más o menos el doble: abrirla es apostar por los foils, no un camino más barato hacia un mazo.

Sellos holográficos, proxies y cartas que faltan en un precon:

en cualquier rara o mítica moderna de una expansión normal, busque el pequeño sello holográfico ovalado en la parte inferior de la carta. Una rara moderna sin él, o con un óvalo gris impreso donde debería brillar, no se compra hasta saber por qué. Los proxies son la trampa más reciente. Muchos grupos casuales de Commander aceptan copias impresas en lugar de cartas caras, y esos proxies terminan en carpetas y deck boxes que después se venden. No valen nada para un coleccionista y están prohibidos en eventos oficiales, así que pregunte directamente si el mazo trae alguno y revise con lupa las más caras. Si un precon se anuncia como completo, compárelo con la lista oficial: el comandante foil y las reimpresiones de más valor son las primeras en desaparecer.

Un mazo de Commander listo para su próxima mesa:

indique el comandante, si es un precon tal como salió o uno reconstruido, un bracket aproximado y la lista completa con los proxies marcados. Diga si las cartas van enfundadas y en qué deck box, que también entran en lo que paga un jugador de Commander. Para cartas sueltas, dé el nombre, el código de la expansión, el número de colección, el idioma y el acabado, y suba fotos de ambas caras de las cartas que sostienen el precio. Quien viene desde Cartago o Grecia suele preferir quedar en la noche de Commander de una tienda, barajarlo y jugar una partida antes de pagar; ofrecérselo le dice que la lista es honesta.