Libros Electrónicos

Compra y vende libros electrónicos en Costa Rica.

Una novela de bolsillo nueva cuesta entre ₡10 000 y ₡14 000 en una librería del país, y los títulos en inglés escasean en los estantes; quien lee un libro por semana nota esa cuenta rápido. Los lectores de libros electrónicos nuevos y usados tienen lugar aquí, sean Kindle, Kobo o Boox con Android, junto con fundas y cargadores. Lo que conviene preguntar tiene más que ver con la tienda de libros detrás del aparato que con la pantalla, y con la batería que le queda a uno usado. Quien en Escazú ya dejó su Paperwhite y quien busca su primer Kindle pueden ponerse de acuerdo directamente.

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Kindle, Kobo o Boox, según de dónde salgan sus libros:

los tres usan tinta electrónica; lo que cambia es la tienda detrás de cada uno. El Kindle compra en la tienda de Amazon y lee los formatos de Amazon; un EPUB conseguido en otro lado pasa con Send to Kindle, que lo convierte. El Kobo lee EPUB tal cual, así que los libros sin DRM de la página de una editorial, o los clásicos de dominio público, se copian directo con el cable. Los Boox y otros lectores con Android instalan apps de Google Play, incluidas las de Kindle y Kobo, a cambio de una pantalla más lenta y más cargas. Esas apps también corren en un celular: sirve para un capítulo en la fila del banco, no para una novela. Las suscripciones son el detalle tico. Kindle Unlimited, el plan mensual de Amazon para leer sin límite, no se ofrece a clientes en Costa Rica, así que aquí un Kindle es para libros comprados uno por uno. La tienda de Kobo sí le vende al país. Si lo que usted lee es sobre todo gratuito o ya está en su computadora, conviene más un Kobo.

Tamaño de pantalla, botones y el PDF escaneado del curso:

un lector de seis pulgadas, como el Kindle básico o el Kobo Clara, cabe en cualquier bolso y alcanza para novelas. Con siete, como el Paperwhite o el Kobo Libra, entra más texto por página, y el Libra suma botones físicos para pasar de página que hay quien no cambia por nada. El PDF escaneado de las lecturas de un curso, de esos que circulan entre estudiantes en San Pedro, queda ilegible en una pantalla chica; solo los modelos de escritura de unas diez pulgadas, como el Kobo Elipsa o un Boox grande, lo manejan bien. Para cómics o libros de texto con diagramas a color sigue siendo mejor una de las tablets.

Un Kindle nuevo frente a un estante de libros de bolsillo:

en Costa Rica un Kindle básico nuevo ronda los ₡70 000 y un Paperwhite los ₡100 000, más o menos lo que cuestan seis y ocho novelas de bolsillo en librería. Uno usado vale lo que le quede de batería y de luz. La tinta electrónica casi no envejece, así que dos del mismo modelo se diferencian sobre todo en cuánto aguanta la carga y qué tan pareja es la luz; uno que pide carga cada dos días o tiene una esquina oscura debe costar bastante menos que uno limpio.

Kindle usado: el año del modelo, los anuncios y la batería:

empiece por el año. Los Kindle lanzados en 2012 o antes, entre ellos el Kindle Keyboard, el Kindle Touch y el primer Paperwhite, ya no pueden comprar ni descargar de la tienda de Kindle y solo leen lo que tienen guardado; por eso salen tan baratos. Muchos Kindle traídos de Estados Unidos son la versión con anuncios, que muestra ofertas en la pantalla de bloqueo; se pueden quitar después pagándole una tarifa a Amazon, así que pregunte cuál le están ofreciendo. Después ponga la luz al máximo en un cuarto oscuro y busque manchas, y pregunte cuánto dura la carga leyendo a diario. En un Kobo o un Boox, confirme que el vendedor cerró sesión para que arranque limpio con su propia cuenta.

Anunciar un Kindle o un Kobo: el modelo, la luz y la cuenta:

ponga el modelo y la generación exactos, no solo «Kindle», porque un Paperwhite de 2012 y uno reciente comparten el nombre pero no el valor. Diga si es resistente al agua, si es la versión con anuncios, cuánto almacenamiento tiene y cuánto le dura a usted la carga. Fotografíe una página de texto con la luz alta en un cuarto oscuro, para que se vea pareja, además de la parte de atrás y las esquinas, y aclare si van la funda y el cable. Antes de entregarlo, desvincúlelo de su cuenta de Amazon o cierre sesión en Kobo y restablézcalo; quien llegue a revisarlo va a querer verlo arrancar en la pantalla de bienvenida. El comprador debe recibir un lector en blanco, no su biblioteca ni su tarjeta.