Secadoras

Compra y vende secadoras en Costa Rica.

En las tiendas ticas la secadora de ropa se anuncia como “superior” o “frontal” según la lavadora a la que acompaña, no según por dónde abre la puerta. Aquí tienen lugar las dos, nuevas y usadas, junto con las de gas, las eléctricas que piden una toma especial y el centro de lavado, que monta lavadora y secadora en un solo mueble. Antes de escoger, revise el cuarto de pilas y también el recibo de luz: la secadora es de los pocos aparatos de una casa capaces de pasar el consumo del mes a un bloque más caro.

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Secadoras superiores, frontales y el centro de lavado:

los nombres salen de la lavadora con la que cada secadora hace juego. La superior es el mueble alto y hondo con el panel arriba y atrás, hecha para ir al lado de una lavadora de carga superior; trae el tambor más amplio y no se apila. La frontal lleva los controles al frente y hace pareja con una lavadora frontal, y por eso se puede montar una sobre otra en el clóset de lavandería de un apartamento en Heredia. El centro de lavado va más allá: lavadora de carga superior abajo y secadora arriba en un solo mueble del ancho de una máquina, y en algunos modelos la secadora recibe menos kilos que la lavadora de abajo. Para emparejarla con la que ya tiene, vea a qué familia pertenece en lavadoras.

Secadoras de gas o eléctricas y el recibo de luz:

la eléctrica pide su propia toma, y su resistencia es de lo que más consume en una casa. Las tarifas residenciales cobran más caro cada kilovatio-hora cuando el mes se pasa del primer bloque, y en una casa que seca varias tandas por semana suele ser la secadora la que la pasa al siguiente. Con la tarifa horaria la luz sale mucho más barata de noche, así que el inicio diferido sí sirve. La de gas calienta con el mismo tipo de cilindro que la cocina, casi no mueve el medidor y para el tambor le basta un tomacorriente normal. En cualquiera de las dos, el sensor de humedad es lo que más ahorra: detiene el tambor cuando la ropa ya está seca, sin esperar a que se acabe el tiempo, y el algodón que sale apenas húmedo se plancha más rápido con cualquiera de los equipos de planchado y vaporizadores.

Una secadora sola frente a un centro de lavado:

una secadora sola anda desde unos ₡300.000 nueva en una eléctrica sencilla hasta cerca de ₡600.000 en una frontal grande con panel digital, con la de gas y la eléctrica del mismo tamaño a precio parecido. Un centro de lavado arranca alrededor de ₡700.000, tanto o más que el par por aparte, y lo que se paga es el espacio que ahorra. En una usada, el panel dice más que el año. Una de perilla casi solo falla en repuestos que cualquier técnico tiene a mano, pero una tarjeta electrónica quemada puede costar buena parte de una secadora nueva. A una digital usada póngale precio como si la tarjeta fuera lo siguiente en fallar, salvo que respondan todos los botones y ciclos. En un centro de lavado usado, si se daña la lavadora, la secadora casi siempre se va con ella, porque comparten estructura.

Barras del sensor, tambor y encendido en una secadora usada:

lleve un paño húmedo y póngalo en un ciclo con sensor. Si la secadora se detiene sola con el paño seco, las barras de humedad, esas tiras metálicas justo adentro de la boca de la puerta, funcionan. Si no para, o para con el paño mojado, las barras tienen suavizante pegado, que sale con un trapo, o están malas. Busque con la mano partes ásperas en el tambor y manchas de óxido, que se pegan a las camisas claras. En una frontal, abra y cierre la puerta varias veces: un interruptor que no agarra detiene el tambor a medio ciclo. En una de gas, el quemador debe prender con un soplido suave poco después de que gira el tambor, y nunca debe oler a gas.

Cómo anunciar una secadora superior o frontal:

diga cuál es y con qué lavadora estuvo, porque quien repone medio par quiere la que hace juego. Cuente si el panel es de perilla o digital, si el sensor todavía termina los ciclos solo y cuántas tandas por semana hacía; un centro de lavado se describe mitad por mitad. Antes de que alguien venga desde Desamparados, desconecte la luz o el gas, despegue la secadora de la pared y mida las puertas por donde tiene que salir. El mueble se abolla más fácil de lo que aparenta, así que pida que traigan una cobija y a alguien más para cargar.