Colchones Para Cuna
Compra y vende colchones para cuna en Costa Rica.
Colchones delgados de espuma cortados por fábricas nacionales, importados más gruesos con un lado firme para el bebé y otro más suave para cuando ya camina, y la colchoneta que se dobla dentro del encierro: colchones para cuna y cama infantil, nuevos y usados. La estándar nacional y la americana que siguen casi todas las cunas importadas se ven iguales en la foto de un anuncio y no lo son dentro de la cuna, así que un colchón anunciado con sus centímetros le ahorra a alguien un viaje perdido desde Naranjo o Hatillo. Uno bueno suele durar más que la cuna.
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Colchones de espuma, colchonetas de encierro y el lado para niño grande:
la mayoría de los colchones de cuna hechos en Costa Rica son de espuma sencilla, delgados, forrados en tela estampada o plastificada y pensados para darles vuelta, cortados por fábricas nacionales en la medida estándar de aquí o a lo que pida la cuna. Los importados son más gruesos, con una cara firme para el primer año y otra más suave para cuando el bebé ya camina, y algunos traen resortes por dentro. La colchoneta delgada del encierro, el corral plegable, viene hecha para ese marco y casi nunca le sirve a otro. Una cuna convertible conserva su colchón cuando pasa a ser cama infantil, y muchas camitas bajas están hechas para un colchón de cuna, así que un buen colchón acompaña al niño mucho después de la cuna.
Medidas del colchón de cuna, la nacional y la americana:
en el país se manejan dos medidas comunes. La estándar que cortan las colchonerías desde hace décadas es algo más angosta y corta que la medida americana para la que se fabrican casi todas las cunas importadas: una diferencia que no se ve en la foto y sí se nota dentro de la cuna. Mida el interior del marco, largo y ancho, y busque un colchón que lo llene: empujado contra una esquina, no debería dejar más de un par de dedos de espacio en el lado y el extremo contrarios. La altura también cuenta, porque un colchón importado grueso en una cuna pensada para espuma delgada deja al bebé más cerca del borde de la baranda. Para la firmeza, apriete el centro con la palma: el lado de recién nacido tiene que devolver la presión de inmediato, sentirse casi duro y no quedar hundido.
Espuma nacional y colchones importados en colones:
el precio depende sobre todo de dónde se hizo el colchón. Uno nuevo de espuma nacional para cuna grande cuesta entre ₡35.000 y ₡40.000 mientras que uno importado de doble cara en medida americana muchas veces cuesta el doble. Ese precio bajo le pone techo a lo que puede pedir un colchón de espuma usado: entre el colchón de un desconocido y uno sellado que cuesta poco más, casi todos se van por el nuevo. Los usados que sí sostienen su valor son los que casi no se durmieron, como el importado que se compró para una cuna que al final traía el suyo y que sigue en su plástico.
Espuma hundida, forros rajados y manchas en un colchón de cuna usado:
las tres se ven en un minuto. Póngalo en el piso y pase el palo de una escoba por el centro: si hay una hondonada donde dormía el bebé, la espuma ya cedió, y darle vuelta solo disimula el hundimiento por un tiempo. Los bordes deben estar tan firmes como el centro. Abra el zíper del forro si tiene y mire la espuma. Un tono amarillo paja parejo es envejecimiento normal; aros cafés y olor agrio quieren decir que pasó líquido. En los forros plastificados, doble una esquina y busque grietas: rajado el recubrimiento, la espuma se chupa cada accidente. Revise la cara de abajo por puntitos negros donde estuvo sobre una tabla sin ventilación, y en uno de resortes palpe el borde por si se sienten los espirales y escuche si cruje.
Un colchón de cuna anunciado con sus centímetros y su forro:
las medidas exactas son las que lo venden, así que ponga el largo, el ancho y el grosor en centímetros, y diga si es de espuma nacional o importado, de una o dos caras, y de qué cuna o encierro salió. Fotografíe las dos caras con luz de día, los bordes y la etiqueta si todavía la tiene. Diga si siempre estuvo bajo protector impermeable y si en la casa hay mascotas o alguien que fuma: esas respuestas cierran más tratos que el precio. Quien viene desde Orotina con las medidas de la cuna que le hizo un carpintero en el celular va a medir el colchón en la puerta, así que tenga la cinta métrica a mano y el colchón ya fuera del clóset.